Camino Torres (Salamanca-Santiago de Compostela)

Datos de la ruta

  • Zona: Campo Charro, Ribera del Duero
  • Duración: 8 días
  • Tipo de recorrido: lineal (Salamanca-Santiago de Compostela)
  • Tipo de firme: En este recorrido encontraremos un poco de todo. En el primer cuarto, sobre todo pistas de buen firme y bastante rodadoras hasta alcanzar la localidad portuguesa de Almeida. A partir de Almeida aumenta el porcentaje de tramos asfaltados y urbanos  y las pistas adoquinadas (aunque no por ellos más fáciles ya que presentan fuertes pendientes), pero con largos tramos de calzadas (en algunos tramos no ciclables). A partir de Rubiaes vuelven a aparecer las pistas y senderos, con tramos de carreteras secundarias. Hay numerosos tramos de ciclabilidad limitada (hay que tener en cuenta que hay numerosos tramos con pendientes muy fuertes cuya ciclabilidad dependerá de la fuerza de cada uno), de los que destacan los siguientes tramos:
    • Día 1. Salamanca-Alba de Yeltes:
      • Vadeo del cauce del río Yeltes.
      • Corto tramo empinado y técnico de descenso al cauce del Rivera de Cabrillas.
    • Día 2. Alba de Yeltes-Pinhel:
      • Corto tramo tras cruzar la rivera de Dos Casas donde hay un tramo de unos 100 metros arado y el camino está algo perdido hasta volver a conectar con la pista.
    • Día 3. Pinhel-Moimenta da Beira:
      • Ascenso desde la ribeira de Massueime.
      • Entrada en Trancoso.
    • Día 4. Moimenta da Beira-Mesao Frio:
      • Subida a Valdigem desde el puente romano sobre el río Varosa.
      • Salida de Peso da Régua por las calles de la ciudad (extremadamente empinadas y, una de ellas, con una buena colección de escaleras).
      • Tramo por senda pedregosa al Ponte Cavalar y posterior subida por asfalto con fuertes pendientes.
    • Día 5. Mesao Frio-Guimaraes:
      • Últimas rampas de subida hacia los aerogeneradores de Cha das Arcas y tramos en el descenso.
      • Algún tramo muy corto de calzada (indicada como calzada romana).
    • Día 6. Guimaraes-Rubiaes:
      • Subida (200 metros de desnivel y kilómetro y medio aproximadamente de distancia) por la calzada romana al Santuario de Santa Maria Madalena da Falperra.
      • Subida al Alto da POrtela Grande de Labruja desde Ponte de Lima.
    • Día 7. Rubiaes-Briallos
      • Cortos tramos de calzada desde el Ponte medieval do Arco.

Descripción

El Camino de Santiago es «El Camino» por excelencia, el que todos quieren recorrer y saborear. No es el primero que hemos hecho y, desde luego, no será el último, pero si algo caracteriza a este itinerario del Camino Torres es la ausencia casi total de peregrinos a lo largo de su recorrido. Nos llamó la atención por su originalidad y nos atrajo la posibilidad de huir de las masas de peregrinos que inundan el Camino de Santiago Francés o el Camino de Santiago Portugués en época veraniega.

El Camino Torres es un camino reciente, recuperado por miembros de la universidad de Salamanca a partir del relato que hiciera Diego Torres de sus aventuras y desventuras en su camino a Santiago de Compostela.

Este itinerario tiene su punto de salida en la hermosa ciudad de Salamanca desde donde toma rumbo decidido hacia la vecina Portugal que recorre por su zona norte hasta juntarse con el Camino de Santiago Portugués el Ponte de Lima. Aquí el Camino Torres se funde con el Camino de Santiago Portugués para guiarnos hasta nuestro ansiado objetivo: Santiago de Compostela.

En su trazado nos cruzaremos con algún camino ya conocido:

Desde luego este Camino Torres es diferente y nos permitirá saborear la esencia del Camino de Santiago y de la peregrinación, sentir de nuevo la generosidad de las personas, alejados de las multitudes y las modas.

Día 1. Salamanca-Alba de Yeltes (77,5 km-700 m)

Iniciamos nuestra andadura en el mismo centro de Salamanca, junto a la catedral. En una mañana de barullo y algo tarde.

Salamanca. Inicio del Camino Torres

Salamanca. Inicio del Camino Torres

La salidad de la ciudad salmantina la realizamos por el suroeste, cruzando el río Tormes sobre el puente romano. No tardamos en juntarnos con la Cañada Real de Extremadura que nos acompañará hasta Ciudad Rodrigo. A los pocos kilómetros un cartel nos indica la presencia de un puente romano en Calzadilla de Valmuza. No hay muchas señales del Camino Torres (las tradicionales flechas amarillas) y alejan tanto que, sin track, sería más que dudoso el camino a seguir.

Apenas nos detenemos antes de continuar por la Cañada Real de Extremadura. A nuestro alrededor, extensas dehesas cubren el paisaje con encinas solitarias sobre sus perfiles delicadas. Las pistas son anchas y rodaduras. Subimos y bajamos sin apenas desniveles destacables. Los colores ocres inundan las amplias extensiones en esta calurosa tarde agosto.

No pasamos ningún pueblo hasta casi transcurridos 50 kilómetros cuando nos damos de bruces con las calles de San Muñoz (es importante tenerlo en cuenta ya que tampoco encontramos fuentes, la única posibilidad es desviarse en Robliza de Cojos unos 18 kilómetros antes, o en Aldehuela de la Bóveda unos 9 kilómetros antes). En San Muñoz hacemos una parada para intentar luchar contra el calor. Mientras estamos sentados se nos acerca un joven que nos invita a quedarnos y aprovechar una barbacoa que tiene esa noche con los amigos, pero nos vemos obligados a excusarnos ya que disponemos de pocos días y tenemos que avanzar.

Con pesar, salimos de San Muñoz por la carretera en dirección a Boadilla para desviarnos poco después, de nuevo, por la Cañada Real de Extremadura. Parece que la vegetación va ganando terreno a la superficie resquebrajada. Tras atravesar la carretera SA-215, una fuerte bajada nos lleva hasta el cauce el Rivera de Cabrillas (la página oficial presenta una alternativa por si no se pudiera vadear: http://caminosantiago.usal.es/torres/?page_id=32)

Rivera de Cabrillas. Camino Torres

Rivera de Cabrillas

Atravesamos algunas carreteras hasta llegar al cauce reseco y sediento del río Yeltes. Aquí tenemos algunos minutos de dudas. Las señales no están claras y el track se mete de lleno en el cauce (hay que estar atento porque en época fuera del verano este paso puede ser un problema. En la página oficial indican alternativa para su vadeo: http://caminosantiago.usal.es/torres/?page_id=32). Ante la duda y la falta de señales, decidimos hacer caso al track. Atravesamos desmontados el cauce del río Yeltes y nos vemos sorprendidos por dos perros que vienen hacia nosotros, aunque no tardamos en darnos cuenta que aparentan más de lo que son. Al otro lado del cauce, localizamos de nuevo las flechas amarillas.

Apenas cinco kilómetros nos separan de Alba de Yeltes. Aquí dudamos entre quedarnos o seguir. Pero vemos las indicaciones del albergue «Jaciento Martín García» y decidimos quedarnos, a pesar de que nuestro objetivo era algo más ambicioso. No nos arrepentiremos. Tras una primera jornada no excesivamente dura, pero calurosa, una ducha y unas cervezas sabrán a gloria.

Día 2. Alba de Yeltes (91 km-1250 m)

Dejamos atrás Alba de Yeltes por la carretera SA-CV-33 hasta llegar a la localidad de Bocacara. En total siete kilómetros de asfalto para calentar las piernas. Desde aquí nos desviamos para adentrarnos entre alcornoques por el camino de Pedro Toro. Aunque no tardamos en unirnos a la cañada de las Vacas. En un principio seguimos por una pista ancha y de buen trazado. Al iniciar una pronunciada bajada hay que estar pendientes para no dejar atrás las indicaciones que nos introducen por una senda estrecha que serpentea entre la arboleda para atravesar la sierra Peronilla.

Sierra Peronilla. Camino Torres

Sierra Peronilla

Tras cruzar la carretera SA-220, aparece ante nosotros el perfil de la imponente localidad fortificada de Ciudad Rodrigo, primera gran localidad del Camino Torres desde que dejamos atrás Salamanca hace ya cien kilómetros. La entrada la realizamos por su lado sureste. Nos damos una vuelta por sus calles y murallas, y aprovechamos para hacer una pequeña parada.

Salimos de Ciudad Rodrigo por el puente romano que nos permite salvar las aguas del río Águeda. Aquí las indicaciones del Camino Torres se confunden con las indicaciones del GR 80 Ruta de las ciudades amuralladas y del GR 10. Pasamos por debajo de la antigua N-620 poco después nos desviamos de las indicaciones del GR 80 Ruta de las ciudades amuralladas (aunque nos iremos cruzando con ellas en diversos puntos del recorrido hasta Almeida). El camino, inicialmente asfaltado, no tarda en convertirse en una pista de tierra desprovista de sombra y rodeada de grandes dehesas de ganadería que nos conduce a Gallegos de Argañán.

Desde Gallegos de Argañán seguimos por carretera hasta Alameda de Gardón, donde nos desviamos por camino siguiendo indicaciones de GR. Poco después de cruzar la rivera de Dos Casas, nos encontramos con que el camino ha desaparecido y está arado. No queda otra que empujar hasta atravesar el campo (unos 100 metros). Al otro lado, el camino no está mucho mejor. Para evitar las fincas toma un camino medio perdido entre la maleza y delimitado por muros de piedra lleno de zarzas y casi invisible. Vemos indicaciones de un camino (que no hemos conseguido saber si son del Camino Torres o de otro) casi más visibles que las flechas amarillas. Tras este tramo incómodo llegamos a Castillejo de Dos Casas. La llegada a Aldea del Obispo la realizamos tras pasar el cauce, de nuevo, la rivera de Dos Casas.

Dejamos atrás la localidad por carretera . Bordeamos el Real Fuerte de la Concepción, hoy transformado en hotel y que visitamos en nuestro recorrido del GR 80 Ruta de las ciudades amuralladas . Por carretera, pasamos la invisible frontera que separa España y Portugal, llegando a Vale da Mula. Desde aquí pistas cómodas nos permiten avanzar con cierta rapidez si no fuera por el tórrido calor que nos golpea a estas horas del día y que nos obliga a aprovechar cualquier sombra que encontramos en el camino.

La entrada en Almeida la realizamos siguiendo las indicaciones del GR 80 Ruta de las ciudades amuralladas. Recorremos sus calles empedradas (una constante en las calles y caminos portugueses que destroza las posaderas de cualquiera). Y aquí, en Almeida, se acabó la parte placentera del Camino Torres.

Tras un breve descanso, a la salida de Almeida tomamos un camino empedrado que desciende en picado hacia el cauce del río Côa. Atravesamos la carretera para descender unos metros más y salvar las aguas del icónico río por el magnífico Ponte Grande, puente de tres arcos construido en el siglo XVII.

Ponte Grande. Río Côa

Ponte Grande. Río Côa

Toda la altura que hemos perdido ahora toca recuperarla. Tras algunos metros por la carretera EN 340 nos desviamos por una empinada pista. Ahora el granito es el que decora el paisaje, que toma unas características más salvajes dejando atrás los perfiles ondulados de las dehesas que nos han acompañado. Este tramo es duro y hay que meter piñón, el empedrado tampoco ayuda. Pasamos Vale Verde y proseguimos hasta la localidad de O Pereiro, donde la mujer que lleva el bar nos invita a un par de coca-colas y una botella de agua a cambio de una oración al santo (Julieta, así se llamaba la dueña del comercio, representó para nosotros el verdadero espíritu del camino).

Desde O Pereiro un precioso camino paralelo a la ribeira dos Cabras nos permite pedalear de los últimos kilómetros antes de llegar a nuestro destino de la jornada: Pinhel. La entrada en Pinhel se realiza por camino empinado y empedrado que puede obligar a echar el pie a tierra, más después de toda la jornada. En esta localidad no hay que dejar pasar una visita a la parte alta de la ciudad coronada por los restos del Castelo de Pinhel cuya construcción se inició a finales del siglo XII.

Día 3. Pinhel-Moimenta da Beira (78 km-1750 m)

El inicio de ruta hoy viene marcado por un fuerte descenso. Incialmente por asfalto cruzamos la ribeira da Pêga. El descenso continúa entre viñedos y pinares hasta el cauce de la ribeira do Porquinho que no llegamos a cruzar, pero nos guía de forma cómoda hasta la localidad de Valbom. Salimos de Valbom en dirección oeste por la carretera En 595 para desviarnos poco después para llegar a la población de Póvoa d’El-Rei.

Desde este punto descendemos a la ribeira de Massueime que cruzamos a través de un precioso puente que nos coloca en la orilla contraria. Aquí hay un pequeño lío entre las indicaciones del camino y el track, totalmente contradictorias. Las señales parecen muy claras por lo que decidimos seguirlas. Las flechas amarillas del Camino Torres, indican un giro de noventa grados por una senda empinada y arenosa que a más de uno le obligará a empujar. Este tramo es duro, a lo que le acompaña la escasa y mala señalización. Pocos kilómetros después del brusco giro, nos volvemos a juntar con el track en un cruce de caminos. Seguimos sin ver señales. Ante la falta de señalización clara decidimos, en esta ocasión, seguir el track oficial que llevamos. Tras cruzar la carretara EM 591 llegamos a Ameal.

Continuas subidas y bajadas que acumulan un importante desnivel, nos llevan a S. Martinho. Desde aquí tomamos la carretera En 102-4 que ofrecen un descanso a nuestras piernas en una suave subida. Un pequeño desvío por pista a nuestra derecha evita un kilómetro de carretera a la que se vuelve a unir en un pequeño collado desde el que podemos ver la majestuosa localidad de Trancoso.

Iniciamos un ligero descenso. El Camino Torres tiene una fuerte bajada y una posterior subida muy empinada con un tramo de calzada, para llegar a la carretera de nuevo (evitable, con algún kilómetro más, si se sigue por carretera). Una calzada empedrada con tramos muy empinados nos llevan hasta la parte alta de la localidad y a las Portas do Carvalho que daban entrada a la fortaleza que la coronan. Este castillo ha sido datado en el siglo X y pasó a territorio portugués a mediados del siglo XII. La muralla fue mandada construir a finales del siglo XIII.

Troncoso. Camino Torres

Troncoso

Tras un descanso tras la fuerte subida, seguimos nuestro camino. Desde esta altura no queda más remedio que descender entre los berrocales de la Fraga Acavalada, donde se observan signos evidentes de algún incendio. El descenso nos deja en la ribeira do Vale Azedo, que cruzamos por un pequeño puente de piedra. Y, en lo que será una tónica a lo largo de todo el viaje, después de cada fuerte bajada viene una fuerte ascenso. Primero entre los pinares de Mata da Caldeira y después por terreno más despejado, nos adentramos en terreno abrupto y accidentado que pondrá a prueba las piernas. No hay terreno llano, solo subimos o bajamos, acumulando mucho desnivel.

Descendemos al cauce del río Mel, nos juntamos con el gran cauce del río Távora, temiendo la siguiente subida. En algunos puntos nos alejamos del cauce del río Távora con la consecuente subida, para retomarlo poco después dejando atrás pequeñas aldeas hastas llegar a Ponte do Abade. En este punto nos separamos de las aguas del río Távora para tomar pistas blanquecinas que ganan altura de manera decidida, con unas pendientes de infarto. Tras culminar el punto más elevado, los caminos se vuelven más suaves, aunque no carentes de algún fuerte repecho, lo que nos permiten avanzar entre frondosas arboledas de castaños. En este último tramo, el track y las indicaciones del Camino Torres sobre el terreno difieren. Puesto que las marcas son muy claras decidimos seguirlas hasta alcanzar la población de Sernancelhe.

Camino a Sernancelhe. Camino Torres

Camino a Sernancelhe

Nos merecemos un buen descanso y nos lo damos en una terraza de Sernancelhe. Nos tienta la idea de quedarnos aquí, el desnivel acumulado es mucho y las piernas duelen. Tras pensarlo, decidimos continuar.

La salida se realiza por una calzada algo rota que desciende vertiginosa hacia las aguas del río Távora y la localidad de Vila do Ponte en la orilla del barragem do Vilar. Tras recrearnos en la bucólica imagen del barragem do Vilar, iniciamos una fuerte subida por pista empedrada al santuario de A Nossa Senhora das Necessidades. Doscientos metros de desnivel que nos hacen sudar el poco líquido que aún conservamos. Poco antes de llegar al santurio, el camino se desvía, de nuevo en bajada, entre pinos hasta Penso. En los siguientes kilómetros la carretera EN 226 vertebra nuestro avance. La cogemos a tramos con algunos desvíos para evitar el asfalto como en A de Barros y en Vila da Rua. Cada desvío en este camino suma unos pocos metros de desnivel a las piernas.

En Vila da Rua callejeamos para evitar la carretera En 226 a la que terminamos desembocando. No tardamos en tomar algunas pistas que salen hacia las localidades de Arcozelos y Arcozelo do Cabo. La llegada final la realizamos por fuerte subida y mala pista que pone la puntilla a esta dura jornada antes de llegar a las calles de Moimenta da Beira.

Día 4. Moimenta da Beira-Mesao Frio (57 km-1450 m)

La salida de Moimenta de Beira la realizamos cómodamente por pista asfaltada, pero no tardamos en iniciar el ascenso. Tras superar la Ribeira de Leomil una última subida nos deja en Beira Valente. No tardamos en iniciar una nueva y fuerte subida hacia la población de Sarzedo. Aquí el terreno es abrupto y en cotinuo sube-baja por pistas y algunos senderos entre cultivos.

Camino Torres

Camino Torres

El Camino Torres en este tramo va evitando la transitada carretera EN 226 que sigue acompañándonos. Las empinadas pistas y algún tramo de asfalto nos permiten sortear los montes que nos rodean como el Monte Coelho. Llegamos así hasta Granja Nova rodeados de árboles frutales. Y desde aquí descendemos hacia el cauce del río Varosa que atravesamos por el imponente puente medieval de Ucanha. Este puente presenta la característica de presentar un torre defensiva, haciendo de él un puente peculiar y único en Portugal. En esta localidad nos vemos obligados a realizar una prolongada parada debido a un pinchazo. Aprovechamos para reponer fuerzas y comer algo.

Ahora toca salir del hoyo en el que nos encontramos. Nos toca ascender de nuevo para progresar por un terreno de cortos pero fuertes desniveles que se hace muy duro. Dejamos atrás algunas poblaciones como Gouviaes. Por suerte, aunque las pendientes son muy fuertes, todas las subidas que nos encontramos hasta Lamego están asfaltadas.

La entrada en Lamego resulta algo caótica y peligrosa por el gran tráfico de la EN 226. Las indicaciones tampoco nos deja muy claro para donde ir. Al fondo, muy al fondo el cauce del río Balsemao. Una señal del Camino Torres nos lleva a descender hacia el cauce por las calles empedradas. Pasamos por la Capela de Nossa Senhora dos Meninos y la Capela do Senhor dos Aflitos antes de enfrentarnos a una calle empedrada y muy empinada para salir a las calles más modernas de la localidad en la parte alta. Hasta aquí hemos acumulado 700 metros de desnivel en apenas 27 kilómetros, lo que da idea de la dureza del camino. En Lamego hacemos una parada larga para comer y descansar un poco del calor que hoy aprieta más que los días pasados.

Salimos de Lamego por la parte alta de la ciudad, lo que se traduce en una subida dura. Desde aquí tomamos pistas que nos llevan a perder algo de altura. A partir de la población de Sande iniciamos un descenso decidido por calzada hacia el cauce del río Varosa que salvamos por un magnífico puente de origen romano. Nos encontramos en la zona conocida como Sala das Audiencias do Diabo y, por el calor que hace, el nombre resulta muy apropiado.

Puente romano sobre el río Varosa

Puente romano sobre el río Varosa

La subida desde el puente resulta casi mortal. La calzada, de grandes losas, resulta dura y poco practicable, aunque siempre hay piernas que tienen la fuerza suficiente. Sufrimos un poco para salir de la hoya del río Varosa y llegar a las calles de Valdigem. Una fuente nos ofrece un momento de placer absoluto tras el esfuerzo.

Las pistas ahora resultan pedregosas e incómodas. vamos evitando las numerosas quintas de viñedos pasando entre muros que las delimitan. Desde Quinta de Santa Bárbara iniciamos un fuerte descenso hacia la gran depresión del río Douro. Cuando llegamos a Peso da Régua apenas superamos en unas decenas de metros la altitud sobre el nivel del mar.

Salir de Peso da Régua se convierte en una tortura. Tras superar el río Douro y avanzar unos pocos cientos de metros por un carril bici en la ribera del río, nos desviamos hacia la parte alta de la ciudad. Lo primero que nos encontramos es una estrecha calle con un buen tramo de escaleras donde no nos queda más remedio que empujar las bicis. Cuando creemos haber superado lo peor, salimos a una calle asfaltada con una pendiente de infarto donde no podemos más que seguir empujando. La tortura dura hasta alcanzar la carretera EM 600. Las indicaciones nos llevan a unas escaleras donde ya resulta imposible subir con las bicis, si no se quiere portearlas, por lo que esta parte (será la única de todo el viaje que Iván decida no serle fiel) decidimos salvarla por carretera.

El Camino Torres retoma la carretera un poco más adelante, por lo que no son muchos los metros que evitamos. Seguimos subiendo por asfalto, pero ahora con pendientes más humanas. Vemos un desvío que yo evito por carretera, pero Iván sigue. Eso hace que yo pase por Fontelas y nos volvemos a reagrupar poco después para proseguir nuestra ascensión a Oliveira y Nostim.

Poco después de Nostim un desvío nos lleva, en una fuerte y pedregosa bajada, al Ponte Cavalar que nos permite salvar las aguas de la ribeira Seromenha. Tras cruzar, el asfalto toma unas pendientes imposibles. A mí, me toca empujar la bici en algunos tramos hasta alcanzar Mártir. Desde aquí, los 4 kilómetros restantes por la EM 601 son un tranquilo paseo hasta alcanzar las calles de Mesao Frio.

Día 5. Mesao Frio-Guimaraes (70 km-1800 m)

La bajada inicial hacia el río Teixeira no augura nada bueno. Tras la bajada, una fuerte subida que, aunque por asfalto, hace gritar a las piernas. Iniciamos una fuerte subida en gran parte por caminos adoquinados. La población en esta zona se presenta dispersa y pasamos por numerosas poblaciones, nunca dejamos de ver casas. Nuestro objetivo son los gigantes que se ven en lo alto de Cha das Arcas (952 m). El camino, aunque duro, no presenta dificultades hasta que nos desviamos por pista. Aquí la dureza de la pendiente junto con el terrreno arenoso complica un poco el avance. Estas larguísima subida tiene su final a los pies de los molinos que nos han servido de guías. Una vez en lo más alto, iniciamos un fuerte descenso por pistas arenosas en las que hay que ir con algo de precaución, hasta alcanzar la carretera EN 321.

Descenso de Cha das Arcas

Descenso de Cha das Arcas

Tras atravesar la peligrosa y transitada carretera EN 101, inciamos un tramo en bajada que serpentea con unas magníficas vistas sobre el valle de la ribeira de Bustelo. Llegamos a Larim donde unas señales del Camino Torres nos indican variante para las bicis y jinetes. Decidimos tomarlo, y nos vemos inmersos en el peligroso tráfico que circula por la carretera EN 15 hasta llegar, tras atravesar el río Ovelha, a Amarante.

Callejeamos por la población, después de una buena parada, atravesando las aguas del río Támega por un precioso puente del siglo XVIII. Para salir del valle del río Támega no queda más remedio que ascender de nuevo y sumar metros de desnivel. Primero ascendemos por las calles empedradas de la ciudad hacia el Alto do Castro. La salida de Amarante evita la carretera principal, para ellos nos tendremos que enfrentar a continuas subidas y bajadas con pendientes muy pronunciadas.

Nos encontramos en un tramo muy urbano, las poblaciones se suceden. Aquí las indicaciones del Camino Torres sobre el terreno y el track apenas coinciden en algún punto, así que decidimos seguir los carteles que, en este punto, son muy claros. No dejamos de subir en ningún momento hasta Lixa. Con continuas subidas y bajadas para evitar la carretera principal llegamos a Felgueiras. Atravesar Felgueiras y reencontrarnos con el camino es un trabajo casi detectivesco. Perdemos las indicaciones y, como el track no coincide, nos volvemos locos para reencontrar las flechas amarillas del Camino Torres. Tras un tiempo más que valioso, por fin vemos la senda a seguir en un lateral de la avenida de Liberdade.

Tras atravesar la EN 101 y la CM 1160, iniciamos un tramo menos urbano entre campos verdes que nos lleva al Mosterio de Santa María de Pombeiro, con una preciosa portada románica del siglo XII. Seguimos por caminos empedrados hasta el cauce del río Vizela donde encontramos un hermoso rincón en el entorno del puente de Arco.

Puente de Arco. Río Vizela

Puente de Arco. Río Vizela

Al otro lado del puente, nos encontramos con señales contradictorias. Las pintadas nos indican hacia nuestra derecha, los carteles más modernos del Camino Torres nos indican hacia la izquierda. Decidimos seguir estos últimos e iniciamos una larga subida que no coincide en nada con el track oficial que llevamos. La subida, en su totalidad por asfalto, se presenta peligrosa debido al intenso tráfico y el poco respeto por las bicis de los conductores. La subida, muy dura en algunos tramos, se suaviza al atravesar la A7 en nuestra llegada a Abacao (Sao Tomé).

En la descripción hemos leído que tenemos que tomar una ciclovía y llevamos kilómetros deseando pillarla, pero el camino ha debido modificar el trazado y solo nos cruzamos con ella en la entrada de Guimaraes. Llegamos a esta ciudad, considera la cuna de Portugal y declarada Ciudad Patrominio de la Humanidad, por su parte más baja, junto al albergue juvenil, por lo que de nuevo nos tendremos que enfrentar a una pequeña subida por las calles empedradas para llegar a las calles principales y poder dar por finalizada esta durísima jornada.

Día 6. Guimaraes-Rubiaes (76,5 km-1700 m)

Retomamos las indicaciones del Camino Torres desde la PraÇa de Sao Tiago, en el mismo centro de Guimaraes. En algún tramo tomamos la carretera EN 101, aunque el camino la va evitando tomando carriles secundarios que discurren casi paralelos pasando por el cauce del río de Selho por un bonito puente medieval. Llegamos a un paseo fluvial que atraviesa el parque de Lazer da Ínsua en el margen del río Ave. Sus aguas cantarinas entre las grandes moles de piedra, se salvan por un bonito puente.

Río Ave. Camino Torres

Río Ave. Parque de Lazer da Ínsua

Y después de cada cauce viene siempre lo mismo, subir. Casi 200 metros de desnivel entre Caldas das Taipas y Quinta da Capela, en medio un camino más que agotador. Tras salir de Caldas das Taipas, nos encontramos un grupo de estelas en el borde de la calle asfalta que nos distraen por un momento de la amenaza de la inminente subida. Empezamos a ascender, inicialmente por carreteras empinadas hasta que nos desviamos por una calzada (podría tratarse de los restos de la calzada romana que unía Guimaraes con Braga). Un primer tramo, no muy largo, nos deja en una buena pista, pero no tardamos en desviarnos de nuevo por la calzada. Aquí nos enfrentamos a un tramo más largo de calzada, alrededor de un kilómetro o kilómetro y medio, que no quedará más remedio de «patear» en algún tramo ya que la calzada está formada por grades bloques que, en algunos puntos, forman escalones imposibles de pasar montados.

Subida al Santuario de Santa Maria Madalena da Falperra

Subida al Santuario de Santa Maria Madalena da Falperra

Tras una agotadora subida llegamos, por fin, al punto más elevado: el Santuario de Santa Maria Madalena da Falperra. El descenso no es mucho mejor y algunos tramos son bastante técnicos. Primero por calzada y posteriormente por una senda estrecha prácticamente paralela a la carretera EN 309, llegamos a Quinta da Capela. Solo un poco de callejeo nos separa del río Este y del centro de Braga.

Seguimos por calles asfaltadas hasta alcanzar el cauce del río Cávado que atravesamos por un puente del siglo XVII para llegar a Vila de Prado. A partir de esta localidad, el Camino Torres coincidirá en numerosos tramos con el itinerario de la Vía Romana XIX del itinerario de Antonino que unía Braga con Astorga pasando por Lugo.

También desde Vila de Prado iniciamos una nueva subida. Primero por calles y vías secundarias que nos llevan hasta la Capela de Sao Tiago y, posteriormente por varios tramos de calles empedradas y pendientes que ganan en intensidad, hasta las proximidades de Moure y su torre medieval de Penegate construida en el siglo XIV. La subida es continua hasta Portela das Cabras. Pero no hay que dejarse engañar, tras un breve descenso volvemos a subir hacia Anais, para luego iniciar un tramo de subidas y bajadas con tendencia a la bajada hasta alcanzar Ponte de Lima.

En Ponte de Lima hacemos un largo descanso en el momento de máximo calor del día. En este punto el Camino Torres se une con el Camino de Santiago de Portugal, del que ya no nos separaremos. Esto se nota en que, por primera vez desde que iniciamos el Camino Torres, nos encontramos con peregrinos en nuestro recorrido. Esta parte está explicada en nuestra entrada correspondiente al Camino de Santiago de Portugal, por lo que aquí sencillamente describiremos de forma más somera nuestra experiencia más reciente.

Desde Ponte de Lima nos enfrentemos al último gran obstáculo antes de salir de portugal: el Alto da Portela grande de Labruja. A este punto, situado a unso 400 metros de altitud, llegamos tras unos kilómetros de subida por asfalto y unos kilómetros finales complicados ya que se transita por calzada y, en algunos puntos, hay escalones que obligan a portear la bicicleta. Pero es uno de los puntos emblemáticos del Camino de Santiago de Portugall y, por ende del Camino Torres, al pasar por la Cruz dos Mortos (que ha sufrido un cambio sustancial desde nuestra última visita por la acumulación de piedras en su entorno, lo que demuestra la masificación del Camino de Santiago de Portugal).

Cruz dos Mortos. Camino de Santiago de Portugal

Cruz dos Mortos

Desde el Alto da Portela grande de Labruja iniciamos un fuerte descenso, con algún tramo pedregoso. Aunque nuestro recuerdo nos hablaba de una larga bajada hasta Rubiaes, está claro que la mente dulcifica los recuerdos. Un descenso inicial empinado y corto se sucede con algunos sube-bajas de poca entidad, pero que a estas alturas de la jornada duelen como puñales. Al llegar a Rubiaes nos llevamos la decepción de encontrarnos con el albergue cerrado por lo que no nos queda más remedio que pernoctar, más dadas las horas, en un refugio privado que han situado justo enfrente.

Día 7. Rubiaes-Briallos (91 km-1450 m)

Al dejar atrás Rubaies el Camino de Santiago se desvía de la carretera para atravesar las aguas del río Coura por un puente romano. Seguimos en la Vía Romana XIX. Hasta llegar a ValenÇa do Minho nos sorprende un tramo relativamente sencillo y agradable que, evitando la carretera EN 201, avanza por caminos hasta las ciudad amurallada a orillas del río Miño, frontera natural entre España y Portugal en su extremo norte. Callejeamos por las calles de ValenÇa do Minho, entre turistas y tiendas de bonitos bordados. Sus calles estrechas y emperadadas serpentean en una población de tintes defensivos con 5 kilómetros de perímetro amurallado. Fue mandada construir en el siglo XII como plaza fortificada frente a la cercana población de Tui. Y ahí siguen mirándose de reojo cada nuevo amanecer con el río Miño de testigo. La salida de ValenÇa do Minho la realizamos atravesando sus preciosas murallas.

ValenÇa do Minho

ValenÇa do Minho

El puente internacional sobre el río Miño une la ciudad portuguesa y la española y desde él decimos adiós a nuestro duro recorrido por tierras portuguesas. Nos adentramos en Tui. Siguiendo las indicaciones del Camino de Santiago ascendemos hasta la catedral de Tui, donde nos encontramos con gran cantidad de turistas.

Salimos de Tui, a los pocos kilómetros nos encontramos con una variante, indicada como Camino Complementario, que evita el feo polígono industrial de O Porriño y, aunque seguramente suponga algún kilómetro de más, sigue un bonito sendero fluvial acompañando por el curso del río Louro. Esta entrada a O Porriño es significativamente más gratificante que la que se hacía por el polígono, además la senda apenas presenta dificultad más allá de la convivencia con los «andarines». El Camino de Santiago continúa por el margen izquierdo del río Louro por carreteras de poca entidad entre la población dispersa de esta zona. Pero no está exento de fuertes subidas que creíamos superadas al dejar atrás las tierras portuguesas.

En Redondela nos situamos a nivel del mar en plena ría de Vigo. Tras una parada en esta localidad asediada por un calor sofocante, iniciamos el inevitable ascenso. Para superar las poblaciones de la ría de Vigo nos tendremos que enfrentar a subidas cortas (apenas de 150 metros) pero de pendientes endiabladas. La última de ellas para superar el Esteiro do Verdugo tras pasar por el Ponte Sampaio. Desde este punto no queda más remedio que ascender, por las calles de la población para luego dirigirnos al Ponte medieval do Arco. Y desde aquí, a subir de nuevo. En esta ocasión por camino empedrado que dificulta lo de dar pedales.

La recompensa será la entrada a Pontevedra que, actualmente (que también difiere de la descripción en la página oficial del Camino Torres), se realiza siguiendo un precioso sendero a orillas del diminuto río Tomeza que nos permite disfrutar de algunos kilómetros de sombra y entrar a Pontevedra evitando las transitadas vías.

Tras atravesar las transitadas calles de Pontevedra, dejamos atrás la ciudad (después de plantearnos la posibilidad de finalizar la jornada aquí y descartarlo) atravesando las aguas del río Lérez y con la ría de Pontevedra como referencia. Retomamos los caminos rurales y las pequeñas carreteras que tapizan las tierras gallegas. Ahora son las vías del tren las que no sirven de referencia para, pocos kiómetros después, tomar el relevo el río Barosa. Numerosos viñedos nos acompañan en nuestro recorrido con los colores del atardecer.

Viñedos camino de Briallos

Viñedos camino de Briallos

No tenemos claro dónde vamos a dormir. Cuando las sombras empiezan a alargarse en la población de Briallos, vemos un cartel que indica un albergue a 300 metros y decidimos desviarnos. Nos encontramos con un espléndido albergue de la Xunta. Apenas hay gente hoy (nos comentan que el día anterior estaba hasta arriba) y, justo al lado, un coqueto restaurante-pizzeria del que disfrutaremos como pocas veces.

Día 8. Briallos-Santiago de Compostela (49 km-800 m)

Iniciamos nuestro último día de viaje con el cielo cubierto. Apenas 5 kilómetros nos separan de Caldas de Rei donde nos topamos con una auténtica riada de peregrinos. Desde esta localidad hay que remontar el valle del río Bermaña para llegar a Carracedo.

Valle del río Bermaña

Valle del río Bermaña

Callejeamos por pequeñas carreteras para situarnos paralalelos a la autopista AP-9 y, tras superarla, iniciar la bajada por el valle del río Valga rodeados de una frondosa vegetación hasta atravesar el río. El descenso, más o menos continuo, dura hasta que alcanzamos el río Ulla que atravesamos poco antes de llegar a la localidad de Padrón. Aquí nos vemos obligados a parar por un pinchazo, justo enfrente de la Iglesia de Santiago junto al río Sar donde inumerables peregrinos entran de manera ordenada.

A partir de esta localidad, la N-550 vertebra nuestro recorrido. La iremos evitando por carreteras menores y en numerosos puntos tendremos que cruzarla con cierta precaución ya que presenta bastante tráfico. En una continua y moderada subida (Santiago de Compostela queda casi 200 metros por encima del cauce del río Ulla) vamos recorriendo las aldeas que jalonan la carretera: Tarrío, Vilar, O Faramello, O MIlladoiro. En esta jornada nos hartamos de desear buen camino a los peregrinos que aumentan en número a cada kilómetro que pasa.

En un cruce vemos la variante por la capilla de Santa Marta (indicada como camino complementario). Decidimos, sin ningún criterio concreto, seguir por lo que parece el camino principal. Seguimos carreteras que suben y bajan evitando las arterias principales, hasta que el camino nos escupe a las afueras de Santiago de Compostela donde entramos por una de sus calles principales saturada de tráfico y conductores poco pacientes con nuestra velocidad. Una avalancha de gente nos acompaña en nuestra llegada a la plaza del Obradoiro y a la magnífica estampa de la Catedral de Santiago de Compostela.

Catedral de Santiago de Compostela

Catedral de Santiago de Compostela

La emoción nos embarga al finalizar este nuevo camino. No sé si el más duro que hemos realizado, los recuerdos aún están demasiado recientes y las piernas aún escuecen para ser objetivos en la valoración.

Y aquí, con la silueta de la Catedral de Santiago de Compostela y con una sonrisa en la cara finalizamos nuestro Camino Torres entre Salamanca y Santiago de Compostela. Un camino sorprendente y, desde luego, nada concurrido (al menos hasta unirse con el Camino de Santiago de Portugal en Ponte do Lima). Solo nos queda decir: Buen Camino.

Recorrido

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Información práctica

Bibliografía

  • Grandes espacios. Nº 261. PP. 62-69

2 comentarios:

  1. Jose Luis Medranda

    Otro camino mas. Sin duda sois caminantes 🙂 Tanto los preparativos como el post viaje necesitan dedicacion, asi disfrutais por triplicado. Como siempre la descripcion del viaje está genial.

    Un abrazo,
    JL

    • Gracias Sr. Medranda. La verdad es que ha sido duro, pero ya sabes, cuanto más cuesta con más cariño lo recuerdas 🙂

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