Camino de Santiago de invierno

Datos de la ruta

  • Zona: atravesamos las provincias de Madrid, Segovia, Valladolid, Palencia, León, Orense, Lugo y A Coruña.
  • Duración: 10 días
  • Tipo de recorido: lineal
  • Tipo de firme: en general buenas pistas hasta enlazar con el Camino de invierno en Ponferrada, a partir de aquí numerosos tramos de pistas malas y senderos con ciclabilidad limitada y fuertes desniveles.

Descripción

El plan era salir de la puerta de casa y enlazar con el Camino de Santiago de Madrid en Tres Cantos. Seguir por éste hasta juntarnos con el francés a la altura de Sahagún, para continuar por el camino más tradicional hasta la ciudad de Ponferrada. Desde esta ciudad tomamos el Camino de Invierno que llega a Santiago de Compostela siguiendo la ribera del Sil hasta enlazar con el Camino Sanabrés (la entrada a Santiago es común con éste). Todo ello en diez intensos días.

Día 1. Azuqueca de Henares-Manzanares el Real

Salimos desde la puerta de casa pasando por una de las parroquias del pueblo para tener un sello del punto de salida antes de empezar a dar pedales. Por pistas forestales fuimos enlazando diversos pueblos de Madrid hasta llegar a la altura de Tres Cantos, donde enlazamos con el Camino de Santiago de Madrid.

Enlace con el Camino de Santiago de Madrid

Enlace con el Camino de Santiago de Madrid

A partir de esta localidad madrileña las flechas amarillas se convertirán en nuestras fieles compañeras durante los próximos días. Los primeros kilómetros discurren por zonas urbanas. Tuvimos parada para comer en Colmenar Viejo (bueno, más bien merendar), para coger fuerzas. En este punto el camino se va alejando de las zonas más industriales para seguir hasta Manzanares por pistas.

Como salimos bastante tarde nos encontramos pedaleando por esta zona justo al atardecer, así que el sol nos brindó una despedida espectacular.

Pista hacia Manzanares

Pista hacia Manzanares

A Manzanares llegamos entrada la noche y tuvimos que buscar alojamiento. Nos llevamos la desagradable sorpresa de que el albergue de peregrinos lo habían cerrado, al igual que algunos de los alojamientos que llevábamos como referencia. Finalmente encontramos un alojamiento rural algo caro pero como tampoco había muchas más opciones (a no ser que nos fuésemos a la Pedriza a dormir, opción que estuvimos valorando), nos decidimos por una buena cama.

Día 2. Manzanares el Real-Añe

Esta jornada fue una de las más bonitas por los paisajes que atraviesa y las vistas que proporciona. También es una de las jornadas más duras desde un punto de vista físico, pues atravesaremos el antiguo paso de la Fuenfría que permitía y permite, atravesar el Sistema Central.

En los primeros kilómetros de recorrido pedaleamos por largos tramos que transcurren por sendas estrechas. Habrá que prestar atención, especialmente si se pasa por aquí en fin de semana, ya que están bastante concurridas, tanto por otras bicis como por senderistas. La recién estrenada primavera le daba un colorido formidable y el olor de las jaras inundaba el ambiente.

Detalle de una de las sendas

Detalle de una de las sendas

En Navacerrada o Cercedilla lo mejor es hacer una buena parada para avituallarse, ya que a partir de aquí tenemos por delante una subida dura para subir el Puerto de la Fuenfría, que marca la separación con la provincia de Segovia.

Esta subida se realiza por la llamada Carretera de la República bastante duro inicialmente, pero cuya pendiente va disminuyendo a medida que se recorren kilómetros. La constante subida nos permite disfrutar de las montañas que nos rodean: Siete Picos, Montón de Trigo, y un largo etcétera que harán las delicias de los amantes de las montañas.

Ascenso al Puerto de la Fuenfría

Ascenso al Puerto de la Fuenfría

La bajada desde el puerto se realiza por una amplia pista, algo pedregosa y muy rápida que nos lleva hasta la Fuente de la Reina y a las ruinas de Casarás, un hospedaje que cayó en desuso cuando se dejó de utilizar este paso en favor del Puerto de los Leones.

Fuente de la Reina. Descenso del Puerto de la Fuenfría

Fuente de la Reina. Descenso del Puerto de la Fuenfría

A partir de aquí es un continuo descenso hasta llegar a la zona más baja. Amplias pistas nos conducen a la bella ciudad de Segovia, con sus numerosos monumentos: el impresionante acueducto romano, el Alcázar o la Catedral. A nosotros el tiempo nos dio únicamente para un paseo en bici por el centro, ya que nuestra intención era pernoctar en un lugar más tranquilo. Pero si se dispone de tiempo la ciudad bien merece una visita más detenida.

 Catedral de Segovia

Catedral de Segovia

 Vista del Alcázar

Vista del Alcázar

La salida de la ciudad se realiza por terreno muy cómodo para alcanzar el pequeño pueblo de Añe. En este pequeño pueblo hay un albergue instalado en las antiguas escuelas. No está muy preparado, pero al menos tiene agua caliente y colchones para dormir en el suelo en caso de que las escasas camas estén ocupadas. Aquí compartimos alguna charla con un par de peregrinos que se dirigían a pie a Santiago. Lo mejor fue la estupenda comida en el único bar del pueblo (seguramente en días de diario no esté abierto, así que, en ese caso, ir aprovisionados).

Día 3. Añe-Puente Duero

Esta jornada transcurre por tierras típicamente castellanas. Extensas planicies de tierras de cultivo con alguna subida y bajada, pero no especialmente duro, al menos en cuanto a los desniveles.

Nuestro viaje nos permitirá visitar poblaciones que tuvieron cierta importancia en tiempos no muy lejanos y que guardan monumentos como recuerdo de ello que bien merecen una visita y una parada: Santa María la Real de Nieva, donde encontraremos el monasterio del mismo nombre; o Coca, con su impresionante Castillo de Coca cuya construcción se inició a mediados del s. XV, con la peculiaridad de que en su construcción se utilizó el ladrillo lo que le confiere un colorido e imagen muy especial.

Castillo de Coca

Castillo de Coca

El tramo entre Coca y Puente Duero nos tenía reservada una pequeña sorpresa: muchos kilómetros entre pinares por terreno arenoso, lo que dificultaba enormemente el avance de las bicis y nos hizo desesperar en alguna ocasión.

Nuestro discurrir por tierras de Castilla nos llevará hasta Puente Duero, población situada a unos 13 kilómetros de Valladolid, donde decidimos pernoctar en el albergue situado justo antes de atravesar el puente medieval que salva el río Duero. Este puente parece ser el origen de esta población (aunque el que actualmente se puede ver es del s XIX, ya que el antiguo puente fue volado por las tropas francesas en 1812).

Puente Duero

Puente Duero

Día 4. Puente Duero-Santervás de Campos

Esta fue una de las jornadas más largas, pero también resultó ser muy cómoda. Circulamos por amplias pistas sin apenas desnivel y rodeados de los campos verdes. Dejamos atrás el terreno arenoso del día anterior, lo que hace que el avance sea muy rápido.

Durante la jornada pasamos por interesantes poblaciones que merecen una visita. La primera de ellas es Simancas, que dista pocos kilómetros de Puente Duero y donde existe una amplía oferta hostelera. La entrada a esta población se realiza por una tranquila zona recreativa al lado del río, que nos lleva al centro de la población y al Castillo, construido a lo largo de los s XV y XVI y reformado posteriormente en los s. XVII y XVIII, donde actualmente se sitúa el importante Archivo General de Simancas.

Saldremos de esta población para proseguir por amplias pistas por campos de cereales que contrastan con el color del cielo. Llegando a Wamba nos encontramos con una señalización curiosa y simpática del camino.

Esculturas metálicas en el Camino

Esculturas metálicas en el CaminoEsculturas metálicas en el Camino

Esculturas metálicas en el Camino

Esculturas metálicas en el CaminoEsculturas metálicas en el Camino

Con el cielo algo oscuro, llegamos a la población de Wamba. Como curiosidad decir que se trata de la única población en España que contiene la letra “w”. Este curioso nombre procede de la coronación del rey visigodo del mismo nombre en esta población en el año 672, a la muerte de Recesvinto en esta localidad. No se puede dejar de visitar la Iglesia románica de Santa María (s. XII), que cuenta con escalofriante osario.

Iglesia de Santa María. Wamba

Iglesia de Santa María. WambaIglesia de Santa María. Wamba

Nos adentraremos en la Comarca de Tierra de Campos, que se caracteriza por los amplios campos de cultivo. Nuestro camino nos lleva a atravesar importantes localidades con un extenso patrimonio cultural. Entre ellas se encuentra Medina de Rioseco que cuenta con numerosas iglesias y conventos, restos de la muralla medieval, etc., y un bonito centro de la ciudad con calles con soportales.

Antes de llegar a nuestro destino de la jornada pasamos por Villalón de Campos, donde los monumentos más significativos son: el Rollo Jurisdiccional y la Iglesia de San Miguel. Estuvimos tentados de quedarnos en esta población a dormir (hay albergue) pero finalmente decidimos seguir hasta el cercano pueblo de Santervás de Campos. La decisión fue un acierto ya que es un pueblo pequeño y acogedor que tiene un cuidado albergue (donde estuvimos solos) y un bar con unos propietarios de lo más amable. Como curiosidad comentar que Juan Ponce de León, conquistador de Puerto Rico y descubridor de Florida, nació en este pueblo.

Entrada del Albergue de Santervás de Campos

Entrada del Albergue de Santervás de Campos

Día 5. Santervás de Campos-Hospital de Órbigo

En esta jornada conectamos con el Camino de Santiago francés a la altura de El Burgo de Ranero. Nuestra idea era enlazar en Sahagún, que es donde realmente se juntan ambos caminos, pero nos perdimos un poco en la conexión. La vida al final echa por tierras las mejores planificaciones.

Desde luego notamos un claro cambio entre un camino y otro: la cantidad de gente. Durante los días previos encontramos a algún peregrino, pero en general muy pocos, y en los albergues estuvimos prácticamente solos. A partir de El Ranero fue una romería, una hilera continua de gente, de todas las edades y nacionalidades…andando, en bici…una locura. Seguramente el hecho de que estuviéramos en Semana Santa no ayudó a que el Camino estuviera despejado. Nos llegó a agobiar.

Una vez metidos en la corriente humana, en pocos kilómetros llegamos a la ciudad de León. La entrada y salida de León, que no la ciudad en sí, es realmente fea (para las personas que van andando me pareció inhumano). Muchos kilómetros que atraviesan polígonos industriales, pero supongo que es lo que tiene las cercanías de las grandes ciudades.

Por supuesto, las cosas se olvidan cuando uno llega a una ciudad como León, llena de encantos mires donde mires.

Catedral de León

Catedral de León

El tramo entre León y Hospital de Órbigo resultó bastante monótono, pero cómodo. Avanzamos muy rápido hasta la localidad de Hospital de Órbigo presidida por el puente medieval (s XIII) sobre el río Órbigo.

Puente medieval. Hospital de Órbigo

Puente medieval. Hospital de Órbigo

En esta localidad hay una numerosa y variada oferta hostelera, tanto de albergues (públicos y privados) y otro tipo de alojamientos. También hay muchos restaurantes para poder tener una abundante cena, eso sí, no hay más remedio que compartir el espacio con los numerosos peregrinos.

Día 6. Hospital de Órbigo-Molinaseca

Esta jornada transcurrirá en su totalidad por el trazado del Camino de Santiago francés, pasando por algunas de las zonas más emblemáticas de este camino de peregrinación.

Por caminos tranquilos y una mañana luminosa y despejada abandonamos Hospital de Órbigo hacia nuestro próximo destino: Astorga.

Salida de Hospital de Órbigo

Salida de Hospital de Órbigo

Astorga presentaba una gran actividad debido por un lado a los numerosos peregrinos y por otro al turismo como consecuencia de la celebración de la Semana Santa. Esta localidad atesora un importante patrimonio que no defraudará a todos aquellos que quieran dedicarle un tiempo: restos romanos, su Catedral cuyos orígenes se remontan al s XI, el Palacio Episcopal (obra de Antoni Gaudí) y numerosas iglesias.

Catedral de Astorga

Catedral de AstorgaCatedral de Astorga

Tras atravesar Astorga nos internamos en una de las zonas más bonitas de esta parte del Camino: los pueblos de la comarca de la Maragatería, de donde es el famoso cocido Maragato. Pueblos llenos de encanto como la localidad de El Ganso y o la población de Rabanal del Camino, con preciosas calles empedradas que invitan a pasear

Entrada a la población de El Ganso

Entrada a la población de El Ganso

A partir de aquí nos enfrentamos a una importante subida que nos lleva hasta la población de Foncebadón y posteriormente a la Cruz del Ferro, uno de los grandes hitos para los peregrinos que se dirigen a Compostela. En esta subida tuvimos que abandonar en algún tramo la senda seguida por los caminantes para seguir por la carretera, si no queremos vernos obligados a empujar nuestras monturas. La llegada a la Cruz del Ferro siempre es un momento emocionante que, de alguna forma, nos susurra que nuestro objetivo está un poquito más cerca.

Cruz del Ferro

Cruz del Ferro

A pesar de lo emocionante del momento, lo mejor es no confiarse, porque aquí tenemos un falso llano, con pequeñas bajadas, pero todavía no hemos finalizado la ascensión. Aunque el desnivel a salvar es mucho menor, la euforia del momento hace que se haga duro.

Así llegamos a la población abandonada de Manjarín. Lo único que queda, además de las ruinas de las casas, es el albergue (entrad a que os sellen, es toda una institución en el Camino). Desde este punto iniciaremos un descenso largo y rápido, con excelentes vistas

Descenso desde Manjarín

Descenso desde Manjarín

Esta bajada nos permite llegar a la población de Molinaseca relativamente descansados en la que nos da la bienvenida el Puente de los Peregrinos (construido en el s. XII pero con importantes reformas posteriores) que salva el río Meruelo y nos adentra en la población. En esta bonita localidad decidimos poner fin a la jornada para evitar la más grande y bulliciosa Ponferrada.

Puente de los Peregrinos. Molinaseca

Puente de los Peregrinos. Molinaseca

 

Día 7. Molinaseca-A Rúa

Etapa emocionante porque nos adentramos en la comarca del Bierzo abandonando el Camino de Santiago francés para adentrarnos en el no tan conocido Camino de Santiago de Invierno, del que teníamos menos referencias e íbamos un poco a ciegas.

Desde Molinaseca en bajada llegamos a Ponferrada, a la entrada de la población, al poco de pasar el albergue de peregrinos y antes de adentrarnos en sus centro histórico, podemos encontrar la marca que nos indica la dirección del Camino de Santiago de Invierno. Esta variante nos llevará por la ribera del río Sil. Aquí empezaba lo duro del viaje.

Inicio del Camino de Invierno. Ponferrada

Inicio del Camino de Invierno. Ponferrada

Nada más dejar Ponferrada empezamos ya con cuestas interesantes. Se apreciaba un cambio radical de ambiente: los peregrinos desaparecieron. Los paisajes se ofrecían enteramente para nosotros, solitarios y menos urbanos

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Primeros kilómetros del Camino de Invierno

Primeros kilómetros del Camino de Invierno

Inicialmente el camino transcurre por caminos bastante anchos, pero con fuertes desniveles (en alguna de las cuestas tuve que bajarme de la bici, dada la fuerte pendiente). Atravesamos viñedos en un recorrido un poco desmolarizador porque todo lo que subes lo bajas unos cientos de metros después. A medida que avanzamos los caminos se van estrechando y complicando, especialmente a partir de la ermita del Carmen.

Ermita del Carmen

Ermita del Carmen

Este es el punto de inflexión. Seguimos las indicaciones del Camino de Santiago y nos llevan a una estrecha senda con una fuerte subida que nos obligó a bajarnos de la bici, por la pendiente y porque técnicamente era complicada. Sin embargo, las vistas que nos ofrece son impresionantes.

Este tramo es muy lento lo que unido al calor de aquellos días provocó que se hiciera especialmente duro.

Senda

Senda

Final de la subida

Final de la subida

Este camino nos condujo al pueblo (más bien aldea) de Villavieja. En el horizonte podemos ver el majestuoso Castillo de Cornatel, cuyos orígenes se remontan al s XI. Llegaremos a esta estructura defensiva tras una última subida por pista ancha.

 Aldea de Villavieja

Aldea de Villavieja

Castillo de Cornatel

Castillo de Cornatel

Pero esto era el aviso de lo que iba a ser un camino complicado desde el punto de vista físico.

Desde aquí el camino se dirige hacia las famosas minas romanas de las Médulas (declaradas Patrimonio de la Humanidad), pasando por la población del mismo nombre. Las características paisajísticas de esta zona vienen dadas por los métodos de extracción por parte de los romanos que canalizaban el agua de los ríos de montaña embalsándola en la parte alta, para después introducirla a presión por la red de canales previamente horadados en las montañas. La fuerza del agua arrastraba las tierras auríferas (este entramado es visitable, pero mejor evitar los días festivos y fines de semana por la gran cantidad de gente).

 Vista de las Médulas

Vista de las Médulas

Después de una fuerte subida se inicia un importante descenso hasta Puente de Domingo Flórez. Seguimos por pistas anchas, rodeados de flores y con el aroma de las jaras y otros arbustos que están en plena floración. En Puente de Domingo Flórez entramos en tierras gallegas, dejando atrás la provincia de León.

Descenso a Puente de Domingo Flórez

Descenso a Puente de Domingo Flórez

Desde el embalse de Pumares el camino sigue el margen de la línea de ferrocarril. El terreno aquí se complica bastante ya que es muy pedregoso lo que hace difícil y lento el avance. Físicamente es muy duro porque la bici tiende a quedarse clavada, la sensación es de estar en continua pendiente. a todo esto se sumaba que el día que recorrimos estos caminos hizo mucho calor.

Embalse de Pumares

Embalse de Pumares

La localidad más grande que pasamos en esta etapa fue O Barco. Curiosamente fue el único punto de duda en el recorrido ya que, en el paseo junto al río, perdimos las referencias. Hay que seguir por el margen derecha junto al río para pasar por un puente de madera y continuar por los caminos sin cambiar de margen. Finalmente se conecta con una carretera donde de nuevo volvimos a encontrar las características señales del camino.

A partir de aquí nos dirigimos hacia A Rúa, con la amenaza de tormenta sobre nuestras cabezas. Aquí iremos mucho más rápido ya que hay tramos por carretera. Fue en este tramo donde nos encontramos con Javier, el único peregrino que nos encontramos en todo el tramo del Camino de Invierno. Él iba andando lo cual tiene mérito porque es una opción solitaria y que dista mucho entre pueblos, con pocos albergues intermedios. Coincidimos con él en el albergue de A Rúa, donde pernoctamos.

Día 8. A Rúa-Pobla de Brollón

La salida de A Rúa la hacemos con un cielo plomizo que nos dejó lluvias intermitentes a lo largo del día y un día algo frío, en contraste con el día anterior. La salida se realiza por una pequeña carretera que asciende de forma cómoda por encima de la N-120 que se aleja al fondo del valle. Posteriormente vamos tomando antiguos caminos de comunicación entre las aldeas de la zona.

Este tramo nos llevo por pistas prácticamente abandonadas y ocultas por la vegetación. Con las bicis son tramos muy duros (son más aptas para el senderismo que para el pedaleo). Gracias a esos caminos abiertos por el esfuerzo del hombre nos adentramos en la naturaleza más salvaje del camino.

Sendas entre aldeas

Sendas entre aldeas

Sendas entre aldeas

Sendas entre aldeas

Se pasa por innumerables aldeas en un importante estado de abandono y el vacío humano se hace notar. En estas aldeas remotas apenas persiste un puñado de vecinos que se resisten a abandonar su tierra. Los pocos habitantes que nos cruzamos se mostraron sumamente amables y se interesaron por si necesitábamos algo. Esto supone una gran diferencia respecto al Camino francés donde, supongo que debido a la masificación, realmente nadie muestra mucho interés por los peregrinos. En el Camino de Invierno aún existe la oportunidad de hablar con la gente de los pueblos y experimentar la hospitalidad de estas tierras.

La parte menos amables es que no hay que contar con encontrar provisiones ni ningún sitio donde comer o aprovisionarse, por lo que es recomendable ser autosuficiente durante la jornada.

Una de las aldeas por donde pasa el camino

Una de las aldeas por donde pasa el camino

Hubo momentos en los que se hizo muy duro, ya que no quedó más remedio que empujar las bicis en algunos tramos donde era imposible dar pedales. Son caminos prácticamente perdidos y que no pensados para las dos ruedas: tienen muchos escalones y piedras. A lo que se debe añadir que,por su aspecto, hacía mucho tiempo que no se limpian y no parece que estén muy transitados.

Caminos prácticamente perdidos entre aldeas

Caminos prácticamente perdidos entre aldeas

Cuando nuestro camino transitaba alguna pista buena era un motivo de alegría y ayudaba a avanzar algunos kilómetros algo más rápido. Debido a las dificultades mencionadas, el avance era lento, y la jornada prometía ser larga.

Pista

Pista

Cada ciertos kilómetros el camino atraviesa algunas poblaciones más grandes, como es Quiroga, quizá los puntos más dudosos en cuanto al recorrido. A unos 10 kilómetros de esta población llegamos al pueblo de Barxa de Lor, un lugar de mágica belleza donde atravesaremos el río Lor por el puente de origen medieval que preside esta población.

Barxa de Lor

Barxa de Lor

Río Lor. Barxa de Lor

Río Lor. Barxa de Lor

Desde esta población ascendimos de nuevo, aunque poco desnivel, para enfrentarnos a la última bajada del día hasta el pueblo de Pobra de Brollón, donde encontraremos descanso en el único hostal que localizamos. Encontrar alojamiento en esta parte es algo complicado.

Día 9. Pobla de Brollón-Rodeiro

Salimos de Pobra de Brollón con un día gris, pero sin agua, por el momento. El camino es bastante tranquilo hasta llegar a la ciudad de Montforte de Lemos. Cuando llegamos estaban en plena feria medieval. Es un buen sitio para tomarse un descanso ya que goza de un importante patrimonio histórico-artístico.

Montforte de Lemos

Montforte de Lemos

Los próximos kilómetros serían un continuo desfile de aldeas unidas a través de caminos pedregosos y llenos de barro debido a las lluvias del día anterior. Nos vimos obligados a buscar algunas alternativas porque era imposible pasar sin meter media pierna en esos barrizales.

Detalle de uno de los senderos

Sendero

Sendero

Sendero

En este tramo el avance es lento por lo complicado del terreno. Con paciencia e intentando disfrutar del camino llegamos a la bajada hacia el pueblo de Belesar. Esta bajada es un camino empedrado que mojado hay que tener algo de precaución. Nosotros nos vimos obligados echar el pie a tierra en gran parte de su recorrido. En la población de Belesar atravesamos el caudaloso río Miño.

Bajada al pueblo de Belesar

Bajada al pueblo de Belesar

Pero después de toda bajada, viene una subida y esta es bastante importante. En esta ocasión y como excepción, la realizamos por carretera. El asfalto hizo que fuera relativamente cómoda, aunque con importantes repechos. Mejor tomárselo con clama porque la subida tiene unos cuantos kilómetros.

Después de la subida pasaremos por Chantada, último pueblo antes de iniciar el largo ascenso a uno de los puntos más altos del Camino: el Monte Faro (1100 metros y techo de la provincia de Pontevedra). La subida es muy cómoda, casi toda ella por una estrecha carretera en mal estado, pero la lluvia lo complicó todo bastante. Llegando a la cumbre empezó una fuerte tormenta que ya no nos abandonó. Llegamos a Rodeiro empapados, así que el agua caliente esa noche se agradeció.

Cruceiro en el Monte Faro

Cruceiro en el Monte Faro

Día 10. Rodeiro-Santiago de Compostela

Con lluvia y con cansancio, llegamos al último día de nuestro recorrido. En estos momentos, en todos los viajes, se mezclan dos sentimientos encontrados: por un lado un cierto deseo de terminar para descansar las fatigadas piernas tras tantos kilómetros; por otro, nostalgia adelantada del viaje finalizado. Intentamos aprovechar estas últimas horas para empaparnos del ambiente del Camino.

Indicación del Camino de Santiago

Indicación del Camino de Santiago

Senda

Senda

Apuramos los últimos kilómetros de este Camino de Invierno que finaliza en la población de Lalín. Antes tendremos que pasar por el puente medieval del Pedroso, uno de esos rincones mágicos, pero duros para la bici…y como tantas otras veces nos tocó hace “bicisenderismo”, para salvar las grandes piedras.

Puente del Pedroso

Puente del Pedroso

En la población de Lalín el Camino de Invierno confluye con el Camino Sanabrés. A partir de este punto comparten trazado hasta Santiago de Compostela. La proximidad de Santiago se hace notar, tendremos la oportunidad de pasar por aldeas que guardan vestigios de tantos siglos de peregrinaje en sus calles.

Fuente

Fuente

Vestigios del Camino

Vestigios del Camino

La llegada a Santiago de Compostela siempre resulta emocionante. Después de tantos kilómetros, de tanto esfuerzo, de tantos paisajes fantásticos, de tantos momentos duros, llegar a la Plaza del Obradoiro es una gran recompensa. Nuestras “burritas” tenían que ser las protagonistas, después de lo bien que se portaron.

Llegada a la Plaza del Obradoiro

Llegada a la Plaza del Obradoiro

Llegada a la Plaza del Obradoiro

Llegada a la Plaza del Obradoiro

Tras diez jornadas de intenso viaje solo queda decir: Buen Camino.

Indicaciones del camino

Indicaciones del camino

Recorrido

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Información práctica

  • Página web del Camino de Invierno: http://www.caminodeinvierno.com/
  • Información del Camino de Santiago de Madrid: http://www.demadridalcamino.org/
  • El track de este Camino, íntegro desde Madrid hasta Santiago de Compostela, lo podéis encontrar en: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=6655986
  • La credencial se puede conseguir acudiendo a la Asociación de amigos del Camino de Santiago. En el Camino de Santiago de Madrid no hay manera de conseguirla en los albergues por los que pasamos (no muchos). En el Camino de Invierno para sellar hay que aprovechar los escasos albergues. Nosotros también pedimos que nos sellaran en algunos bares y comercios, así como en los hostales en los que pasamos noche.
  • Para transporte de regreso nosotros utilizamos un coche de alquiler, pero también existen autobuses de ALSA. Si se usa el autobús la bicicleta tiene que ir empaquetada (en ALSA venden unas bolsas para la bici muy ligeras), si no te pondrán problemas.

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