Datos de la ruta
- Zona: Flandes.
- Duración: 10 días
- Tipo de recorrido: circular
- Tipo de firme: la ruta discurre en una 95% por carriles bici asfaltados, el orto 5% se distribuye por algunas pistas en muy buen estado. Ciclabilidad del 100%. Ruta ideal para el cicloturismo de alforjas. en general por pistas en muy buen estado con alguna subida puntual de fuerte pendiente sin problemas técnicos reseñables.
Descripción
Esta ruta nos permite conocer la zona de Flandes, al norte de Bélgica, llevándonos por un recorrido cargado de bosques húmedos, zonas de cultivo, ciudades llenas de arte (como Gante, Amberes o Brujas), y lugares que arrastran terribles historias de la I Guerra Mundial. Un recorrido de paisajes variados y sin grandes dificultades técnicas, más allá de la distancia, que nos permitirá disfrutar de este bello país diseñado para pedalear.
Esta Ruta de Flandes, combina diferentes tramos de otras rutas lineales que recorren esta región y nos permiten conocer sus encantos:
- Ruta de la costa
- Ruta del Mosa
- Ruta del Frente de la Gran Guerra
- Ruta Kempen
- Ruta del Escalda
- Ruta de las Ciudades de Arte
- Ruta de las colinas
Día 1. Overboelare-Overijse (81 km-830 m+)
Iniciamos nuestra vuelta por Flandes en Overboelare (punto elegido sencillamente por estar al sur y haber encontrado aparcamiento aquí). Las primeras pedaladas nos llevan hasta el curso del río Dender, al que nos unimos para llegar al corazón de la ciudad de Geraardsbergen. Desde el primer momento las indicaciones de la ruta Vlaanderenroute están claras (color amarillo) que en este tramos coincide con la ruta de las colinas (color naranja).
Nos separamos del curso de agua para iniciar el ascenso y atravesar la gran plaza. La subida no ha hecho más que empezar. Al salir de la plaza la pendiente se vuelve más acusada hasta un último tramo de pendientes imposibles que nos dejan en un alto coronado por la capilla de Nuestra Señora de Oudenberg (a unos modestos 110 metros de altitud).
Haciendo honor a su nombre, siguiendo la ruta de las colinas , esta primera jornada se convierte en una sucesión pequeños desniveles que van acumulando metros. El paisaje está decorado por zonas de cultivo y zonas residenciales que se extienden al sur de Bruselas que conforman localidades de nombres imposibles: Galmaarden, Vollezeleque, Oetingen. Estas zonas de viviendas ajardinadas las dejamos atrás de manera puntual cuando tomamos algún tramo más verde.
Avanzamos, el calor aumenta y la humedad no ayuda. El paisaje se repite pueblo tras pueblo. Las zonas residenciales dan paso a pequeñas poblaciones donde no localizamos ni una sola fuente. Dejamos atrás Leerbeek. Al llegar a Gaasbeek nos encontramos con un mercadillo y una coqueta plaza que nos permite refrescarnos con nuestra primera cerveza belga.
Con un calor intenso, atravesamos las aguas del Zuunbeek para tomar un camino que avanza paralelo a sus aguas y nos refrescan durante un corto tramo hasta llegar a Sint-Pieters-Leeuw.
A partir de Sint-Pieters-Leeuw retomamos los caminos que nos permiten bordear la ciudad de Bruselas entre campos de cultivo para llegar a Halle, donde nos unimos al canal de Charleroi-Brussel para, tras desviarnos y cruzar el río Zenne, entrar en la población de Lot.
A partir de este punto el calor no nos permite disfrutar plenamente del recorrido. La señalización, en general, es lo suficientemente buena como para no tener que estar muy pendiente del GPS y poder centrarnos en pedalear. Los paisajes son algo monótonos, nos seguimos moviendo entre zonas residenciales y campos de maíz y otros cultivos, con pocas sombras.
Atravesamos dos poblaciones más, Sint-Genesius-Rode y Hoeilaart, antes de llegar a nuestro destino final: Overijse. Nos tocará desviarnos del recorrido para llegar, tras una última subida, al camping donde descansaremos en el día de hoy.
Día 2. Overijse-Sint Truiden (100 km-750 m+)
Iniciamos la jornada descendiendo la pronunciada cuesta que nos llevó hasta el camping, para reencontrarnos con las indicaciones de la ruta Vlaanderenroute y continuar con nuestra vuelta a Flandes.
Los primeros veinte kilómetros repiten los paisajes de la jornada anterior con un claro dominio de los campos de labor. Avanzamos prácticamente paralelos a la N3. Los continuas subidas y bajadas, de unas pocas decenas de metros, van sumando un desnivel con el que no contábamos al proponernos esta ruta.
Llegamos así a la ciudad de Leuven (o Lovaina), considerada la ciudad universitaria más antigua de Flandes y que sufrió una destrucción importante durante la I Guerra Mundial (una constante a lo largo de nuestro viaje por Flandes). Aquí el recorrido se desvía para hacer un recorrido circular que nos permite recorrer parte de la ciudad y acercarnos al Stadhuis (s. XV), el edificio más característicos de esta bonita ciudad.
Tras disfrutar de esta ciudad, donde podemos localizar todo lo necesario para el avituallamiento, seguimos nuestro camino y nos adentramos en zonas verdes por los caminos bien señalizados y organizados que discurren por el parque nacional de Brabantse Wouden.
Tras esta breve incursión por zonas más amables, retomamos las zonas de cultivo y la sucesión de pequeñas colinas que nos llevan por pequeñas poblaciones. Tras pasar Meldert llegamos a la localidad de Hoegaarden, donde nos adentramos en una zona de humedales que nos ofrecen un pequeño alivio, antes de llegar a Outgaarden.
Desde este punto el trazado nos permite bordear, y evitar, por el sur la más populosa ciudad de Tienen, atravesando a cambio pequeñas poblaciones que ofrecen pocos servicios (aspecto muy a tener en cuenta ya que desde Lovaina no vimos ni un solo supermercado) como Goetsenhoven y Hakenhover.
Retomamos la dirección paralela a la N3 y hacia el este que nos lleva hasta la ciudad de Sint-Truiden, donde llegamos sedientos tras muchos kilómetros sin encontrar donde aprovisionarnos de agua. Aquí decidimos poner punto final a esta larga y calurosa jornada
Día 3. Sint Truiden-Maasmechelen (98 km-550 m+)
Dejamos atrás Sint-Truiden para retomar nuestro curso dirección este. Nos sigue acompañando el paisaje de cultivos y las sucesión de colinas que ha sido la tónica habitual en las dos primeras jornadas. En este tramo vemos algo que no vimos en los dos primeros días: algunas áreas recreativas diseminadas en el recorrido.
La primera ciudad con las dimensiones suficientes para considerarla como tal es Borgloon, que atravesamos de este a oeste, para salir por la parte norte de la localidad. Retomamos nuestra dirección este para luego girar hacia el sur. Tras algunas localidades menores, llegamos a una de esas ciudad que marcan la historia de Flandes y de Bélgica: Tongeren.
Tongeren afirma ser la ciudad más antigua de Bélgica que estuvo asociada a la tribu gala de los eburones cuyo líder, Ambiórix, que intentó oponerse a la ocupación romana en torno al 54 a. C., tiene una enorme estatua dedicada en la plaza de importantes dimensiones que muestra a un personaje de grandes bigotes y musculoso torso.
Aprovechamos la tranquilidad de Tongeren para almorzar y reponer fuerzas antes de continuar con nuestra marcha. Nos vamos aproximando a la frontera con los Países Bajos y a Maastricht. Tras pasar por las afueras de la ciudad de Riemst, recorremos los últimos kilómetros de la ruta de las colinas. Atravesamos el canal Albert y en Kanne nos unimos a la ruta del Mosa. El paisaje empieza a cambiar. Los campos de cultivo dan paso a zonas más verdes y arboladas.
Bordeamos Maastricht por su parte oeste (si se quiere nos es difícil adentrarse en la ciudad para hacer una visita o en caso de necesitar algún tipo de servicio) siguiendo el canal Albert. Avanzamos sin apenas desnivel y disfrutando del fin de las colinas del tramo anterior. En algunos puntos traspasamos, sin darnos cuenta, la línea fronteriza. Una fuerte subida nos deja a la entrada de un yacimiento del 140.000 BP, con restos de neanderthales, pero nos lo encontramos cerrado, por lo que es imposible la visita.
Al norte de Maastricht nos unimos al curso del río Maas que marca la frontera entre los Países Bajos y Bélgica. Alguna pequeña altura nos permite tener unas bonitas vistas sobre el caudaloso río Maas y aprovechamos para detenernos y descansar ahora que estamos cerca del final de la jornada.
Tras esta pequeña parada, retomamos el camino que acompaña al río Maas en sus meandros, antes de adentrarse en las calles de Maasmechelen. Poco antes, nos hemos separado de la ruta del Mosa para unirnos a la ruta Kempen.
Ha llegado la hora de encontrar refugio para esta noche. Seguimos avanzando hacia las afueras de Maasmechelen y al oeste de la ciudad localizamos el que será nuestro hogar por esta noche: camping con bar para tomar un par de cervezas, el paraíso.
Día 4. Maasmechelen-Balen (104 km-250 m+)
El día amanece algo gris y con nubes bajas. Algún chispeo intermitente nos ha acompañado durante la preparación de nuestros vehículos. El inicio de la jornada nos confirma el cambio radical de paisaje y el adiós a las omnipresentes colinas del sur, aunque nos espera alguna subida.
Tomamos dirección sur para adentrarnos ene el Paque Nacional Hoge Kempen. El trazado de la ruta realiza una gran vuelta para bordear por el sur el lago Kikbeekbran.
Atravesamos poblaciones (Mechelseheide, Asch) entre las que se sitúan grandes manchas boscosas que son una auténtica delicia. Los carriles bici son omnipresentes y no encontramos ningún problema de ciclabilidad, ni siquiera debido a la humedad. A pesar de atravesar importantes localidades, tenemos la impresión de estar en plena naturaleza.
Tras la localidad de Winterslag atravesamos un humedal que da paso a la localidad de Zonhoven. Tras salvar la E314, al sur de Houthalen, el trazado de la ruta se convierte en un auténtico vergel, un bosque de agradable fisonomía y generosas sombras.
A partir de este punto el trazado se vuelve bastante sinuoso, evitando las zonas pobladas y adentrándose en zonas ricas en vegetación, con espesos bosques. que nos llevan hasta la localidad de Leopoldsburg. A la entrada nos encontramos con una triste realidad presente a lo largo de este viaje: un cementerio militar con con miles de cruces dispuestas en orden marcial. Estamos ante el cementerio belga que contienen algo más de 13300 tumbas de la I y II Guerra Mundial.
La señalización nos lleva hacia el norte de la ciudad para unirnos a las aguas tranquilas de un canal con aguas cristalinas. Tras algún quiebro nos adentramos en las periferia del Parque Nacional de Bosland para acercarnos al cementerio alemán de Begraafplaats. Ver todas esas cruces, alineadas en medio del silencio es una experiencia sobrecogedora.
Tras esta imagen difícil de olvidar, iniciamos la búsqueda de un posible alojamiento. La búsqueda nos llevará, tras atravesar el canal Van Beverlo, a separarnos 3 kilómetros del trazado, hasta las afueras de la localidad de Balen. A cambio un buen sitio y una buena cerveza belga para celebrar el final de esta larga y bonita jornada.
Día 5. Balen-Amberes (104 km-120 m+)
Una tormenta nos despierta a las cinco de la mañana. Al principio eran unas cuantas gotas gordas, hasta que se inició el diluvio. En una hora la tienda estaba inundada y todo lo que había dentro, empapado. Viendo las pocas posibilidades de que parara, decidimos organizar las alforjas lo mejor posible y continuar el viaje esperando poder localizar esta noche un buen alojamiento donde poder secar todo.
Los primeros tres kilómetros, bajo la intensa lluvia, son para reunirnos con las indicaciones de esta ruta de Flandes (Vlaanderenroute). Avanzamos siguiendo el canal Van Beverlo, hasta unirnos con el canal Van Bachoit naar Herentals y posteriormente desviarnos por un canal de menos dimensiones del que nos desviamos en las proximidades de Retie.
En este punto giramos hacia el sur para llegar a la localidad de Dressel que atravesamos y nos adentramos en un mar de verdor, atravesando el río Kleine Nete y adentrándonos en zonas arboladas. Aquí en algunos tramos la pista asfalta da paso a una pista de buen firme que, a pesar de la lluvia, no presenta ningún problema de ciclabilidad.
Este tramos es disfrutón. Se agradece un poco de tierra tras tantos kilómetros de pista asfaltada. El paisaje es soberbio entre el bosque y algunos lagos que se intuyen entre las espesura.
Rozamos las calles de Kasterlee para tomar dirección hacia la localidad de Tielen que atravesamos para avanzar al encuentro del modesto curso del río Aa que atravesamos por un pequeño puente de madera, para llegar a la población de Gierle.
Tras una breve parada en Gierle retomamos el trazado de la ruta de Flandes (Vlaanderenroute) y nos dirigimos a lo que parece un enorme parque (o parque de atracciones en modo naturaleza) y el lago Warande. Rodeados de naturaleza entramos en las calles de Wechelderzande. Desde aquí avanzamos, con algunos quiebros, prácticamente paralelos a la E34 hasta llegar a Halle.
Un gran giro en dirección sur nos lleva hasta las puertas de Fort van Oelegem, una fortificación construida, entre 1909 y 1912, en hormigón que formaba parte de la Línea de Defensa de Amberes. Hoy en día constituye la reserva de hibernación de murciélagos de Flandes, muy lejos de los fines bélicos con el que fue construido.
Con un ligero chispeo, retomamos los últimos kilómetros. En Oelegem nos unimos al canal Albert para llegar a las afueras de Amberes y adentrarnos en esta ciudad que es la segunda ciudad de Bélgica en tamaño y el mayor puerto del país gracias al ancho estuario del río Escalda.
Es una ciudad amable para una estancia que nos permita disfrutar de sus locales de un agradables paseo por la Grote Mark (donde destaca el impresionante edificio del Stadhuis), su preciosa catedral gótica (Onze-Lieve-Vrouwekathedraal) cuya construcción conllevó un esfuerzo de 169 años desde mediados del s XIV al primer tercio del S XVI, o acercarse al pequeño castillo del s. XIII (Het Steen) junto al río Escalda.
Día 6. Amberes-Gante (100 km-130 m+)
Aprovechamos las primeras horas del día para lavar y secar ropa tras la tormenta de la noche anterior y, la suerte, de tener una lavandería al lado de nuestro alojamiento. Por lo que nos retrasamos algo en el inicio de la jornada. Desde Amberes la ruta de Flandes (Vlaanderenroute) abandona la ruta Kempen para amoldarse al trazado de la ruta del Escalda que tendrá al caudaloso río Escalda como protagonista.
Dejamos atrás Amberes por su parte sur y paralelos a las aguas del río. A los pocos kilómetros nos encontramos con un túnel, para bicicletas y motocicletas, que atraviesa el río Escalda por debajo de sus aguas. Desde el otro margen iniciamos un recorrido que se caracteriza por la amabilidad del perfil, volamos por una pista asfaltada que aprovecha el muro de contención construido en la ribera del río. Dejamos a nuestra derecha algunas localidades como Kruibeke, Bazel o Rupelmonde.
En la localidad de Temse volvemos a atravesar las aguas del río Escalda, en esta ocasión gracias a un solido puente desde el cual podemos tener unas magníficas vistas para tener una idea de las dimensiones de este gran río.
La pista asfaltada continúa, ahora por el margen contrario. Sigue siendo una pista asfaltada y sobre elevada que nos permiten contemplar algunos humedales que se extienden a nuestro alrededor. No tardamos en llegar a Sint-Amands donde nos encontramos con la sorpresa de que la ruta cruza de nuevo el río Escalda, pero por un medio poco convencional: un ferry (gratuito).
Tenemos que esperar algunos minutos, ya que el ferry se encuentra en el margen contrario y tiene que regresar. Una vez en el barco, tardamos 5 minutos en situarnos en la orilla contraria para continuar con la ruta. No somos los únicos que estamos de ruta por la zona.
A los tres kilómetros y medio, un nuevo ferry que nos deja en la localidad de Baasrode (también gratuito). Retomamos la ruta que acompaña al río Escalda siguiendo sus generosas curvas. Pero quince kilómetros después, de nuevo, tenemos que coger el ferry para proseguir por la orilla contraria del río Escalda y bordear la ciudad de Berlare por el sur.
Ahora sí nos afianzamos a la tierra y rodamos cómodos acompañados por las aguas del río y numerosos ciclistas que disfrutan de esta magnífica vía de comunicación entre los diversos pueblos de la zona. Entre Berlare y Wetteren nos adentramos en una zona de humedales que observamos cómodamente desde nuestra ligera altura.
Desde Wetteren no abandonamos al río Escalda, pero la naturaleza se va retirando para ceder terreno a los pueblos situados a las afueras de Gante. Entramos en la ciudad por el este acompañando al río Escalda primero y uniéndonos posteriormente a los canales que atraviesan la ciudad para acercarnos al centro de la ciudad de Gante.
Nosotros hacemos una visita rápida, pero es una ciudad que se merece un paseo sosegado para acercarse el campanario de Gante (Patrimonio Mundial de la Unesco), la lonja de paños, la Sint-Baafskathedraal (donde se custodia el retablo de los hermanos Van Eyck La adoración del Cordero Místico) o la ribera del río Leie donde llevan siglos atracando las embarcaciones.
Tras nuestra breve visita a la ciudad de Gante, nos dirigimos a las afueras de la ciudad para buscar donde descansar. Y lo encontramos en la zona oeste de la ciudad en un buen camping donde nos esperan unas buenas instalaciones y una cerveza fresca, y algunas nubes que dejan caer unas tímidas gotas.
Día 7. Gante-Middelkerke (98 km-200 m+)
En Gante la ruta de Flandes (Vlaanderenroute) abandona la ruta del Escalda para unirse a la ruta de las ciudades de arte que nos llevará a la tercera ciudad que forma el trío estrella, junto a Amberes y Gante,en Flandes: Brujas.
Nos despedimos de Gante tomando un carrilbici que, paralelos a la R4, nos lleva en dirección norte para reunirnos con el trazado de la ruta de Flandes (Vlaanderenroute). Nos juntamos con ella al toparnos con el canal Gante-Brujas que seguimos plácidamente hasta la localidad de Bellem donde nos desviamos hacia el sur. Cruzamos las vías del tren por un paso subterráneo y nos adentramos en una zona verde bordeando el lago Kraenepoel.
Llegamos a la población de Aalter para salvar el asfalto de la N44 y la autopista E40. De nuevo los espesos bosques son los protagonistas de este trayecto. Tras atravesar, de nuevo, la E40, nos unimos al trazado del canal que abandonamos unos kilómetros atrás: canal Gante-Brujas. Este flujo de agua nos lleva directos al corazón de la ciudad de Brujas.
No aguantamos mucho tiempo en esta ciudad atestada y desmejorada por el turismo. A pesar de ello es recomendable darse una vuelta por esta ciudad rodeada por un foso y que conserva un exquisito trazado medieval y que alcanzó un gran esplendor en el s XIV gracias a la actividad comercial. Su centro neurálgico es el Markt (o plaza mayor)
Abandonamos Brujas siguiendo uno de los canales y uniéndonos al río Sint-Pieters para tomar de manera decidida dirección oeste durante varios kilómetros. Al norte de la ciudad de Oudenburg nos desviamos de esta arteria acuática para atravesar Zandvoorde y bordear Ooestende, la ciudad más grande de la costa belga, por el sur. Aprovechamos para hacer una pequeña parada en un supermercado antes de proseguir para llegar junto al mar. Hemos llegado a la costa atlántica.
Al avistar el océano Atlántico nos despedimos de la ruta de las ciudades de arte y nos unimos a la ruta de la costa. La ruta continúa por el amplio paseo marítimo que deja la extensa playa de arenas blanca a nuestra derecha.
Llegados a este punto el tiempo cambia, en pocos minutos, de manera radical. Empieza a formarse lo que parece una bonita tormenta. El viento se hace tan fuerte que dificulta el avance y nos lanza la arena a la cara.
A nuestra izquierda durante varios kilómetros asoman algunas piezas de artillería, se trata de un conjunto de búnkers construidos por los alemanes para protegerse de un posible ataque aliado durante la II Guerra Mundial. Atlantikwall Raversyde puede ser una visita muy interesante, nosotgros desechamos esta opción debido al inicio de una fuerte lluvia que nos hizo apretar un poco para buscar un refugio que encontramos algunos kilómetros después en Middelkerke.
Día 8. Middelkerke-Ypres (95 km-300 m+)
Retomamos la ruta uniéndonos al paseo marítimo que abandonamos en Westende. Las indicaciones nos llevan hasta la desembocadura del río Ijzer que atravesamos gracias a un servicio de ferry que nos deposita en Nieuwpoort. Aquí nos separamos de la ruta de la costa para adentrarnos en una de las rutas más interesantes que se pueden realizar en Flandes: ruta del Frente de la Gran Guerra. Nos adentramos en los escenarios de la I Guerra Mundial.
Salimos de Nieuwpoort tomando el carril que sigue la antigua vía de ferrocarril Diksmuide-Nieuwpoort. Al poco de pasar el lago Koolhofput nos topamos con un búnker. Pocos kilómetros después se localiza un pequeño monumento en el pueblo de Rampskapelle que fue ocupado por los alemanes en octubre de 1914. Poco antes de abandonar el antiguo trazado nos detenemos en una trinchera recuperada (ya que a lo largo de la antigua vía se situó una línea de trincheras).
Tras atravesar el pequeño río Venepevaart cambiamos el rumbo para ir al encuentro del río Ijzer (o Yser) que tuvo un papel destacado durante la I Guerra Mundial ya que las tropas belgas, tras la evacuación de Amberes y Gante, se retiraron a la línea del Yser. Entre octubre y noviembre de 1914 se desarrolló la batalla de Yser que finalizó sin ganador claro y estabilizándose el frente dando paso a la guerra de trincheras.
Poco antes de llegar a Diksmuide, nos detenemos para visitar, junto a las aguas del Yser, un magnífico museo que ha recuperado la conocida como Trinchera de la muerte donde se puede recorrer alrededor de un kilómetro de las únicas trincheras conservadas de las posiciones belgas e intuir de manera lejana de los horrores de la guerra.
Abandonamos el lugar pensativos para proseguir acompañando a las aguas del río Yser hasta cruzarnos, unos kilómetros después, con el canal Ieper-Ijzer al que nos unimos. para llegar a la localidad de Merkem. Aquí nos adentramos en un paisaje de tierras de cultivos y granjas. Junto a una de ellas, nos desviamos unos metros para acercarnos al búnker de Epernon del que apenas queda nada, una placa recuerda a los muertos que resistieron en esta posición y murieron en la tremenda explosión que voló por los aires el búnker.
Unos pocos kilómetros después nos encontramos con el memorial de la 34ª división junto a los restos de un búnker, nos adentramos en el llamado saliente de Ypres. En este terreno, hoy verde y sereno, se situó uno de los frentes más sangrientos de la I Guerra Mundial. En este escenario se desarrollaron varias batallas importantes: la primera batalla de Ypres, a finales de 1914; la segunda y tercera batalla de Ypres, entre abril y mayo de 1915; y la cuarta y quinta batalla de Ypres,en el verano de 1918. Como resultado cientos de miles de muertos y la devastación total de Ypres y otras localidades de la zona.
Sin darnos apenas tiempo de coger velocidad, a la entrada de Langemark, nos encontramos con un enorme cementerio donde se alinean las placas en el suelo en un ambiente sereno, estamos en el cementerio alemán de Langemark, donde están enterrados más de 44.000 soldados alemanes. Este fue el escenario del primer ataque con gas realizado por los alemanes en el frente oeste marcando el inicio de la segunda batalla de Ypres y el inicio de la guerra química.
Proseguimos la ruta hacia la población de Poelkapelle. Tras zigzaguear entre campos de cultivo nos topamos con el memorial-cementerio de Tyne Cot, a las afueras de Passendale, en las cercanías de Zonnebeke. Se trata del mayor cementerio de fuerzas de la Commonwealth en el mundo. Alberga alrededor de 12.000 sepulturas de las cuales más de 8.000 corresponden a personas no identificadas. El muro semicircular que cierra el cementerio refleja los nombres de 34.857 soldados desaparecidos en el conflicto.
Pero no será el último cementerio que veremos en nuestro recorrido. El campo de batalla que se situó en el saliente de Ypres está jalonado por 247 cementerios de diferentes tamaños dedicados a los caídos de los diferentes ejércitos a lo largo de la I Guerra Mundial en estos campos de Flandes.
Para remarcar lo anterior, tras atravesar Zonnebeke, nos dirigimos a una gran masa forestal donde se sitúan algunos monumentos conmemorativos y cementerios como el Polygon Wood Cemetery y el Buttes New British Cemetery. En nuestro avance nos salen al paso también monumentos conmemorativos, algunos de ellos discretos como el memorial a los caídos canadienses (Princess Patricia´s Canadian Light Infantry) en la defensa de una ridícula elevación considerada estratégica en estas llanuras. Rodamos una elevación donde se pueden ver a lo lejos otros monumentos conmemorativos.
Al este de Zillebeke pasamos junto al cementerio Sanctuary Wood Cemetery que alberga a parte de aquellos que perdieron la vida defendiendo esta pequeña elevación del ataque alemán entre abril y agosto de 1916. Las pequeñas elevaciones de la zona dieron paso a grandes matanzas por su defensa (o esfuerzos por conquistarla) y a acciones tremendamente sangrientas. Ejemplo de ellos lo encontramos en memorial a la 14ª división británica situado en la cota 60.
Poco antes de llegar a Zillebeke, en el límite de un espeso bosque, nos detenemos para visitar un pequeño cementerio: Woods CWGC cementery, que contiene 326 tumbas. En el interior del bosque se sitúan otros cementerios que se pueden visitar tomando los numerosos senderos que lo atraviesan.
Desde Zillebeke dejamos atrás el campo de batalla para dirigirnos a la población de Ypres. Esta población fue reducida a escombros durante la I Guerra Mundial y tuvo que ser reconstruida piedra a piedra al finalizar el conflicto. Hoy es una encantadora localidad que nos da la bienvenida con su magnífica muralla y foso. Y Será aquí donde pondremos punto final a esta larga e interesante jornada.
Por supuesto aprovechamos la tarde para la visita a Ypres y acercarnos a la puerta de Menin donde se han recogido los nombres de 54.896 soldados que se dieron por desaparecidos en el saliente de Ypres (todos los días, desde 1928, se realiza un homenaje a los caídos: Last Post); y al pequeño Ramparts Cemetery, junto a la puerta Ille.
Día 9. Ypres-Cortrique (71,5 km-370 m+)
Esta jornada la iniciamos de una manera atípica ya que dedicaremos parte de la mañana a visitar un museo imprescindible y exquisitamente desarrollado en la ciudad de Ypres que nos permitirá conocer y entender el gran horror vivido durante la I Guerra Mundial. Nos adentramos en el museo In Flanders Fields Museum.
Al salir del museo nos encontramos con la desagradable sorpresa de un pinchazo que retrasa algo nuestra salida. Aprovechamos para disfrutar de las vistas que tenemos de la iglesia gótica de Saint-Maarten, totalmente reconstruida tras la I Guerra Mundial.
Nos despedimos de Ypres por el oeste tomando dirección sur ya que nos queda parte del recorrido señalizado en el saliente. Nos unimos brevemente al canal Ieper-Komen, pero no tardamos en desviarnos de la arteria acuática. Tras atravesar Voormezele y Wijtschate en una paisaje de granjas, nos dirigimos a Mesen-Messines. Aquí nos detenemos en el parque-memorial neozelandés situado a la entrada y donde don búnkers alemanes dominan el extenso valle formado por el río Steenbeek y el río Douvebeek.
En Mesen-Messines finaliza la ruta del Frente de la Gran Guerra. Nos encontramos con una vieja conocida: la ruta de las colinas. Volvemos a tomar dirección norte para seguir recorriendo los campos de Flandes. Tras algunas subidas y bajadas, nos unimos de nuevo con el canal Ieper-Komen para tomar dirección este (pasamos a escasos metros de parte del recorrido del día anterior).
Empezamos a tomar una marca dirección este, alejándonos de saliente de Ypres. El paisaje se vuelve más ondulado, dejamos las llanuras atrás, pero no los estragos de la I Guerra Mundial. Muestra de ello es el pequeño cementerio a las afueras de Zandvoorde: Zandvoorde British Cemetery, donde descansan 1.583 sepulturas de la I Guerra Mundial de soldados británicos (como curiosidad contiene dos sepulturas alemanas y una de la II Guerra Mundial).
Los paisajes retoman las características de las primeras jornadas. Dejamos atrás las zonas más verdes y se imponen los cultivos con pequeñas colinas. El paisaje es monótono y no presenta los alicientes de las dos jornadas previas, que han sido muy intensas en cuanto a lugares cargados de historia. Quemamos kilómetros y dejamos atrás ciudades.
En Wervik retomamos los tramos fluviales y nos unimos al cauce del río Leie para llegar a Menen y Lauwe. En esta última nos desviamos para entrar en Marke por su parte sur. Desde aquí apenas unos kilómetros nos separan de nuestro destino de hoy: Kortrijk (Cortrique), donde entramos acompañados de las aguas del río Leie.
En nuestro destino nos reciben las torres gemelas sobre las aguas del río Leie conocidas como Broeltorens, que constituyen el último vestigio de la muralla medieval de la ciudad. Se sitúan muy próximas al centro de la ciudad, por lo que aprovechamos para atravesar la Grote Markt.
Esta ciudad, aunque no tiene los atractivos de otras ciudades de Flandes, es tranquila y tiene algo de menos turismo lo que permite disfrutar con tranquilidad de agradables paseos por sus calles. Así que aprovechamos la tarde para cenar bien y pasear por esta ciudad que nos ha recibido de manera cordial.
Día 10. Cortrique-Overboelare (98 km-1000 m+)
La última jornada de esta ruta de Flandes (Vlaanderenroute). Por un lado, con ganas de descansar, por otro la nostalgia adelantada de fianlizar un viaje que nos ha proporcionado grandes momentos y conocimientos.
Salimos de Cortrique en dirección sur para adentrarnos en zonas de grandes cultivos y pequeños pueblos. Una zona ampliamente habitada y manchada de pequeñas poblaciones comunicadas por pequeñas carreteras y muchas carreteras adoquinadas que, a estas alturas, resultan dolorosas. Vamos dejando atrás numerosas poblaciones de nombres muy similares para nuestros oídos: Bellegem, Otegem o Ingooigem.
Aquí la ruta de Flandes (Vlaanderenroute) se ha unido a la ruta de las colinas y retomamos las características curvas y giros que nos permiten ir pasando por todas las minúsculas poblaciones que jalonan estos campos (y donde no conseguimos encontrar ni una mísera gota de agua). Aún así tenemos algunas bonitas sorpresas como algún tramo de estrecho sendero poco antes de llegar a las inmediaciones de Avelgem.
tras bordear Avelgem por el sur, atravesamos el río Bovenschelde y nos adentramos en una marcha árborea, una de las pocas que encontraremos en este tramo fianl de nuestro recorrido. Iniciamos una fuerte subida de pendientes casi imposibles, que ponen a prueba nuestras piernas, para alcanzar la modesta altura del monte de L’Enclús (141 m).
Estas alturas nos regalan un bonito tramo por pista y agradable sombra que es una auténtica delicia. A partir del monte Knokteberg (123 m) empezamos a descender de manera vertiginosa hacia la localidad de Ronse-Renaix, a la que llegamos tomando lo que parece el trazado de una antigua vía de tren.
En Ronse-Renaix nos liamos un poco con las indicaciones y las terminamos perdiendo. Nos toca buscar la mejor manera de reencontrarnos con la señalización de la ruta a las afueras de la ciudad.
A estas alturas el calor empieza a hacer estragos (en todas las etapas de la ruta de las colinas el calor nos ha golpeado fuerte) y avanzamos intentando alargar los descensos. Vamos pasando ciudades, pero no tenemos mucha suerte en encontrar algún lugar donde abastecernos. En la localidad de Nederbrakel, por fin encontramos un supermercado donde podemos conseguir agua y alguna cosa adicional para reponer lo perdido por los poros.
El recorrido nos lleva a alargar la jornada, ya que en línea recta nuestro objetivo está muy cerca, pero la perspectiva de tener agua suaviza los paisajes y estos últimos kilómetros. Atravesamos Parike y Deftinge con algunas subidas pronunciadas para dar por finalizada esta ruta en el punto de esta ruta de Flandes (Vlaanderenroute).
Recorrido
Información práctica
- Podéis encontrar el track en: https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/vuelta-a-flandes-vlaanderenroute-belgica-182505544
- Información sobre esta ruta y otras rutas de cicloturismo en Flandes: https://www.flandesenbici.com/
- Enlaces con información sobre la I Guerra Mundial:
- Información sobre los cementarios y monumentos de la Commonwealth: https://www.cwgc.org/
- Información sobre los campos de Flandes (museos, monumentos y cementerios principales): https://www.visitflanders.com/es/descubre-flandes/arte-y-patrimonio/flanders-fields
- Logística: nosotros fuimos en coche hasta el punto de salida, allí buscamos un lugar para aparcarla, que no fuera de pago, y se quedó aparcado 10 días hasta nuestra vuelta sin problema.
- Otras visitas. Aprovechamos nuestra estancia para conocer un poco Flandes y la zona de Valonia. Muy recomendable la vista a la ciudad de Mons y el Mons Memorial Museum para complementar todo lo aprendido sobre la I Guerra Mundial (menos congestionado que su homólogo en Ypres).

























