Camino de Santiago de Portugal (desde Lisboa)

Datos de la ruta

  • Zona: Portugal, Pontevedra y La Coruña.
  • Duración: 8 días
  • Tipo de Recorrido: lineal (Inicio: Lisboa; final: Santiago de Compostela)
  • Tipo de firme: hay de todo. En la parte portuguesa mucho asfalto por carreteras secundarias (aunque no falta algún tramo de senda poco ciclable). En España el porcentaje de pistas y sendas aumenta considerablemente, pero los tramos no ciclables son pocos.

Descripción

En esta ocasión nos decidimos por el Camino de Santiago de Portugal, desde Lisboa, siguiendo gran parte de la Vía Lusitana. Lo iniciamos en pleno mes de febrero, por lo que encontramos pocos peregrinos durante el recorrido.

Día 1. Lisboa-Santarem (86.5 km-350 m)

Nuestra rodadura se inicia en la capital de Portugal, Lisboa, a la cual llegamos en autobús, y empezamos a pedalear en la misma estación, muy cerca del curso de la desembocadura del río Tajo. Si se tiene tiempo merece la pena dedicar uno o dos días a esta hermosa ciudad y recorrer con calma sus calles llenas de historia. Nosotros ya habíamos estado con anterioridad y, puesto que no disponíamos de mucho margen de tiempo, decidimos salir directamente de la ciudad.

Habíamos leído que el camino no estaba muy bien marcado hasta Oporto, pero desde el inicio encontramos las típicas flechas amarillas, acompañadas en esta ocasión de flechas azules que indican el Camino a Fátima. El inicio de la ruta es muy relajado, sin apenas desnivel.

Caminos a la salida de Lisboa

Caminos a la salida de Lisboa

El único problema que encontramos fue al alejarnos definitivamente de la capital donde el camino se introduce en un pequeño valle con muchísima agua. Encontramos mucho barro y alguna dificultad para pasar, pero es un tramo relativamente corto.

Una de las curiosidades de este tramo será que habrá que atravesar en diversas ocasiones la vía del tren. Para ello se hace uso de los pasos habilitados en las propias estaciones, en algunos casos hay ascensor, pero en otras no nos quedó otro remedio que cargar con las bicis y subir y bajar escaleras.

En la estación de Azambuja nos encontramos con una pequeñas muestra de aviones pues hay un campo de aviación.

Campo de Aviación de Azambuja

Campo de Aviación de Azambuja

Casi todo el trayecto transcurre sobre asfalto, lo que hace que sea un recorrido muy rápido y cómodo, a lo que se une la falta de desnivel. Por todo  ello, a pesar de los kilómetros, no es una jornada larga en cuanto al tiempo empleado para llegar a Santarem, una bonita y tranquila ciudad en la que podéis encontrar todos los servicios necesarios.

Calle de Santarem

Calle de Santarem

Muralla de Santarem

Muralla de Santarem

En esta ciudad pudimos conseguir nuestra credencial en el Santarem Hostel, donde pernoctamos.

Día 2. Santarem-Tomar (65.5km-385m)

Una nueva jornada relativamente tranquila, al menos hasta el tramo final que nos va avisando de lo que nos queda por delante.

Salimos de Santarem atravesando la puerta de Santiago, una bonita bajada que hay que tomar con cuidado porque resbala, y mucho.

Salida de Santarem

Salida de Santarem

Este día nos depara amplios horizontes por zonas de cultivos, especialmente viñedos. De forma relajada llegamos al pueblo de Azinhaga, donde nos encontramos con la casa natal del premio nobel José Saramago, sinceramente desconocía este dato y me hizo especial ilusión.

Casa natal de José Saramago. Azinhaga

Casa natal de José Saramago. Azinhaga

Tras esta parada, seguimos hasta nuestro siguiente referencia, la localidad de Colegá, donde llegamos con pocas dificultades. A unos 3 km de esta población pasamos por la Quinta da Cardiga, abandonada. En un pasado no muy lejano debió tener una apariencia soberbia. En la actualidad la vegetación gana terreno sobre las paredes. La imagen me impactó y tiene cierta nostálgica belleza.

Quinta da Cardiga

Quinta da Cardiga

Quinta da Cardiga

Quinta da Cardiga

A partir de aquí solo nos restan 20 kilómetros hasta Tomar. Este tramo final fue el más duro, con subidas y bajadas que empiezan a anunciar lo que nos espera en los próximos días, y nos advierte de que los días de relajado pedaleo en llano tocan a su fin.

Tomar tiene un espectacular castillo templario en su parte más alta. Fue sede de las Cortes de Portugal cuando, durante el reinado de Felipe II, Portugal y España volvieron a estar unidos por un breve periodo de tiempo. Aquí también se encuentra el Convento de Cristo. El conjunto ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad, pero cierran pronto, así que si se quiere visitar hay que estar pendiente de los horarios.

Plaza de Tomar. Castillo al fondo

Plaza de Tomar. Castillo al fondo

En esta localidad localizamos un hostel estupendo: limpio, barato y con una decoración muy “feliz”, totalmente recomendable.

Fachada del Hostel de Tomar

Fachada del Hostel de Tomar

Decoración de la pared de nuestro cuarto

Decoración de la pared de nuestro cuarto

Día 3. Tomar-Coimbra (84 km-1570 m)

Este día se acabó lo del llaneo y empezamos con las subidas y bajadas. A lo largo del camino no encontraremos grandes puertos, a diferencia de otros Caminos de Santiago, pero, a partir de este punto, se convertirá en un rompepiernas, porque las subidas, aunque cortas, son directas.

También tenemos algo más de recorrido por pistas y caminos, que nos permitirá disfrutar de paisajes algo menos urbanos que en días anteriores.

Invierno en el camino

Invierno en el camino

Se aprovechan pequeñas carreteras locales, que nos permiten avanzar de forma más cómoda y rápida con poco peligro, dada la ausencia de vehículos.

Pedaleando por carretera local

Pedaleando por carretera local

A lo largo del día disfrutamos de todas las estaciones: estuvo nublado, chispeó, para después regalarnos un precioso sol, que ayudó a despejar el cielo de nubarrones.

Camino empedrado

Camino empedrado

Aunque los tramos de camino puro no son muchos, sí que hubo algún pequeño tramo que tuvimos que buscar alternativa porque eran senderos muy pedregosos, que con las alforjas no son muy recomendables. Pero esto ocurrió en contadas ocasiones.

Tramo poco ciclable

Tramo poco ciclable

Lo que sí es una cosa continua a lo largo del recorrido es el tema de las cuestas. Son muy directas, yo diría que por la línea de máxima pendiente, en alguna ocasión por algún cortafuegos, lo que nos obligó a empujar las bicis en algún pequeño, pero duro tramo. Pero siempre hay paisajes que compensan el esfuerzo.

Pista

Pista

En esta etapa se pasa por la población de RabaÇal. Un buen lugar para pernoctar y así poder visitar las ruinas de la villa romana, si uno está interesado. Nosotros seguimos hasta Coimbra, donde dormimos en el albergue de peregrinos, situado en el Monasterio de Santa Clara.

Monasterio de Santa Clara

Monasterio de Santa Clara

Día 4. Coimbra-Oliveira de Azimeis (85 km-1080 m)

Empezamos el día con un gran desayuno en una de las numerosas cafeterías-pasterlerías que existen en la ciudad. Un vez atravesado el puente sobre el Mondego.

Para seguir el camino no es necesario entrar en la ciudad, a no se que se quiera visitar, ya que nada más atravesar el puente el camino gira a la izquierda, hacia las afueras.

Esta etapa es una de las más “anodinas”. Gran parte del recorrido discurre por asfalto, sin grandes paisajes, por lo que no nos queda más que enfrentarnos a las duras cuestas con humor y buen talante, aunque siempre se puede encontrar algún pequeño rincón que sorprende.

Tramo fuera de asfalto

Tramo fuera de asfalto

Tramo fuera de asfalto

Tramo fuera de asfalto

Y siempre nos quedan los pequeños descansos en algún rincón…

Descansando

Descansando

Llegamos a Oliveira de Azemeis tras una durísima subida para llegar al centro de la localidad. Llegamos en plenas fiestas de carnavales con desfile y todo. Nuestros esfuerzos se vieron recompensados cuando localizamos un hotel de cuatro estrellas bastante barato (nos hicieron un precio especial cuando se dieron cuenta que éramos peregrinos), un estupendo regalo que nos permitió descansar nuestros fatigadas piernas.

Miliario de la Vía Lusitana. Oliveira de Azemeis

Miliario de la Vía Lusitana. Oliveira de Azemeis

Día 5: Oliveira de Azemeis-Vilarinho (74 km-1162 m)

Abandonamos Oliveira para iniciar una jornada que nos llevará por zonas rurales, combinando carreteras locales con algunos tramos de pista bastante buenas. El tramo que nos lleva hasta la localidad de Grijó, a unos 10 kilómetros, nos lleva principalmente por asfalto, pasando por pueblos en los que encontramos cruceiros que marcaron el camino a los peregrinos durante siglos.

Cruceiro

Cruceiro

La salida de Grijó la realizamos atravesando la Serra dos Negrelos por una calzada antigua de fuerte pendiente y difícil con la bici en algunos tramos por el firme. Es un tramo bonito que nos transporta a lo que debió ser el camino hace tiempo.

Afueras de Grijó

Afueras de Grijó

Indicaciones a Santiago en la antigua calzada

Indicaciones a Santiago en la antigua calzada

En pocos kilómetros nos adentramos en las afueras de Oporto. Aquí tendremos unos cuantos kilómetros por calles con fuerte circulación y muchos peatones, hay que extremar las precauciones. El puente sobre el Duero marca el inicio de la parte histórica de la ciudad de Oporto.

Puente sobre el río Duero. Oporto

Puente sobre el río Duero. Oporto

Es una ciudad bonita que bien merece una visita detenida y dedicarle algún día. Hay muchísimo turismo, así que los precios van en consonancia. Nosotros nos dimos una vuelta con la bici por el centro y sellamos credenciales, pero lo dejamos pendiente para una visita en profundidad en el futuro, porque por kilometraje no nos quedaba muy bien.

Catedral de Oporto

Catedral de Oporto

Muchos peregrinos inician el camino en esta ciudad, por lo que a partir de este punto la señalización mejora. También aumenta el número de alojamientos y servicios enfocados al peregrino.

Nuestro camino sigue unos 10 kilómetros más hasta Vilarinho. Unos dos kilómetros antes de esta localidad se pasa por el Monasterio de Vairao, que es albergue de peregrinos, en un lugar idílico y tranquilo. Si se sigue hasta el pueblo habrá que bordear la cerca que delimita el monasterio, ya en continua bajada, por camino muy cómodo, hasta llegar a Vilarinho.

Bordeando el Monasterio

Bordeando el Monasterio

Día 6: Vilarinho-Rubiaes (78 km-1407 m)

Iniciamos una de las jornadas más duras del recorrido, también una de las más bonitas, en uno de los tramos con más pistas del recorrido portugués. Así que hay que tomárselo con mucha moral.

El camino es relativamente cómodo en los primeros kilómetros y nos sorprenderá con rincones llenos de encanto. Al poco de salir de Vilarinho el camino se desvía (es posible seguir por carretera, con menos desnivel) para pasar por el Puente de Zameiro sobre el río Ave.

Puente Zameiro

Puente Zameiro

Después de alguna cuesta por calles empedradas, seguiremos por terrenos relativamente cómodos, pistas amplias y bonitas que hacen del recorrido un día agradable.

Pista

Pista

Y nos llevan hasta la localidad de Barcelos, un lugar tranquilo para realizar una parada antes de proseguir.

Barcelos

Barcelos

Nuestro camino continua con alguna subida que otra, pero bastante cómodamente hasta Ponte de Lima. Una preciosa localidad que ha crecido en torno al inmenso puente sobre el río Lima y desde donde ya podemos ver las montañas que tenemos que atravesar si queremos llegar a nuestro destino.

Ponte de Lima

Ponte de Lima

Ponte de Lima

Ponte de Lima

A partir de aquí empieza lo duro de la jornada. Nos vamos adentrando en zona montañosa, los caminos no son tan buenos y las pendientes empiezan a ser más marcada. Dar pedales requiere algo más de esfuerzo. A cambio nos adentramos en preciosas zonas rurales con mucho encanto.

En algún punto no queda más remedio que empujar las bicis, al menos para mí. En algunos tramos donde las pendientes son tremendas: el desvío para superar la autopista por la zona baja es uno de ellos, pero no el único.

Pendientes

Pendientes

También habrá numerosos tramos de asfalto por carreteras locales, que no dejan de ser pistas asfaltadas, y que también tienen una considerable pendiente, pero que transcurren por sitios increíbles.

Carretera secundaria

Carretera secundaria

Poco a poco la ascensión se hace más dura. Hasta desviarnos por pistas para dirigirnos hacia el Alto de la Portela, el camino sigue por un camino empedrado, muy empinado, que inicialmente seguimos, pero no nos quedó más remedio que empujar las bicis (más que empujarlas, nos tocó cargar con ellas) porque el camino tiene unos escalones importantes. Aún así los dos primeros kilómetros seguimos la senda, lo que nos permitió pasar por la Cruz dos Franceses o Cruz dos Mortos (muertos llegamos nosotros).

Senda a la Cruz dos Mortos

Senda a la Cruz dos Mortos

Cruz dos Mortos

Cruz dos Mortos

Un poco después de pasar por la cruz, la senda se cruza con una pista ancha. Nos daba pena no seguir la senda empedrada, que era una preciosidad, pero lo veíamos imposible si queríamos llegar de día a nuestro destino. Nos desviamos por la pista. A los pocos kilómetros nos desviamos y tomamos otra pista en no tan buen estado que a mí me obligó a empujar de nuevo la bici. Pero al menos esta vez no me la tuve que echar al hombro. Después de penalidades varias, alcanzamos el punto más alto, el Alto de la Portela.

Alto de la Portela

Alto de la Portela

A partir de aquí nos las prometiamos muy felices bajando hasta Rubiaes. Es cierto, es bajada, pero el inicio de la misma fue, de nuevo, a pie, porque era totalmente impracticable, aunque fue un tramo más corto.

Una vez superada la zona pedregosa, iniciamos una bajada empinada que nos lleva de forma rápida hasta Rubiaes. El albergue está en la misma bajada.

Albergue en Rubiaes

Albergue en Rubiaes

Día 7. Rubiaes-Redondela (53 km-704 m)

El día empezó lloviendo, lo que indicaba una jornada dura, desde el punto de vista meteorológico. A ello se sumaba la paliza del día anterior, pero estábamos emocionados, al tiempo que algo apenados, porque en esta jornada íbamos a pasar la frontera.

Desde Rubiaes pedaleamos de forma cómodo hasta ValenÇa Do Minho, última población portuguesa. Una localidad de calles estrechas y con una extraordinaria muralla, por la que pasa el camino, la salida de la localidad se realiza por una de sus puertas.

ValenÇa Do Minho

ValenÇa Do Minho

ValenÇa Do Minho

ValenÇa Do Minho

La entrada a España, y nuestro adiós al hospitalario Portugal, la realizamos por el Puente Internacional que permite atravesar el río Minho y da entrada a la primera población española: Tui.

Río Miño y Tui desde el Puente Internacional

Río Miño y Tui desde el Puente Internacional

Desde este punto la lluvia no nos abandonó. Entrábamos en Galicia y se hizo notar, así que nos subimos los chubasqueros y apretamos el paso. El agua nos dio poco margen para disfrutar del entorno, aunque en alguna tregua pudimos hacer alguna foto de rincones casi sacados de cuento.

Puente de San Telmo

Puente de San Telmo

También en esta jornada nos vamos a encontrar con algunos tramos realmente feos, andando deben hacerse eternos, especialmente en Porriño, donde hay que atravesar un polígono (casi 5 kilómetros con humo, camiones y cruces peligrosos). Al día siguiente nos comentaron que hay una alternativa más llevadera, pero nosotros no la vimos.

Todavía tendríamos algunos tramos agradables por camino antes de que se pusiera a diluviar, literal.

Pistas después de Porriño

Pistas

Cuando la lluvia nos dejó claro que iba a acompañarnos el resto del día, con intensidad creciente, la prioridad pasó a ser llegar a Redondela. Inicialmente pensábamos hacer una jornada más larga para que la del día siguiente, la última, fuera más llevadera y nos permitiera disfrutar de Santiago, pero la lluvia y el frío nos hicieron desistir y acortar la jornada. Llegamos a Redondela empapados y deseosos de una buena ducha de agua caliente, por lo que optamos por un alojamiento en vez del albergue.

Día 8. Redondela-Santiago de Compostela (84 km-1200 m)

Por ser el último día olvidé apuntar los datos de kilometraje y desnivel, los datos incluidos son aproximados. Debió ser la emoción.

A lo largo de nuestro recorrido por tierras gallegas seguiremos de cerca la N-550, carretera que se atraviesa en numerosos puntos, en los que hay que tener especial cuidado ya que tiene muchísimo tráfico y la visibilidad no siempre es buena. Quizá es lo peor de este tramo. Pero también recorremos zonas preciosas de bosque.

El inicio de esta jornada nos lleva a bordear la ría de Vigo por zona algo abrupta, con continuas subidas y bajadas, que irán acumulando desnivel. El camino se desvía para entrar en todas las poblaciones, con unas pendientes interesantes.

Bordeando la Ría de Vigo

Bordeando la Ría de Vigo

Tras unos 10 kilómetros de relativa comodidad, nos encontraremos con las primeras dificultades. El camino toma la antigua vía romana XIX, por un camino de losas, que es imposible recorrer con la bici. Estuvimos a punto de seguir por carretera, pero no nos pudimos resistir a seguir la vía romana, prometía bonitos rincones, y así fue.

Inicio de la calzada

Inicio de la calzada

Posteriormente se suaviza algo, pero en numerosos tramos nos vimos obligados a empujar las bicis, pero mereció la pena y, a pesar de todo, recomendaría seguir este tramo.

Tramo de calzada

Tramo de calzada

Tramo de calzada

Tramo de calzada

Este tramo hasta llegar a Pontevedra es precioso. Algo lento por lo ya comentado, pero desde luego transcurre por rincones típicamente gallegos. Y después de que nuestras pupilas se hayan llenado de imágenes hermosas, llegamos a la bonita ciudad de Pontevedra. Un lugar perfecto para disfrutar de un buen almuerzo con vistas a la catedral.

Catedral de Pontevedra

Catedral de Pontevedra

Desde Pontevedra seguimos caminos bastante cómodos y sin grandes desniveles, por pistas bien buscadas. Nos adentramos en los bosques, evitando la carretera y pedaleando de forma tranquila. Disfrutamos de la naturaleza y de nuestras últimas horas de viaje.

Tramos de bosque

Tramos de bosque

Tramos de bosque

Tramos de bosque

Y encontrándonos con algún cruceiro solitario…

Cruceiro

Cruceiro

De forma bastante cómoda y rápida llegaremos a Caldas de Rei, donde se presta hacer una paradita para reponer fuerzas y proseguir con los últimos kilómetros que nos quedan por delante.

Desde Caldas tenemos subidas, no muy fuertes, pero que irán sumando tras tantos días acumulados, así que hay que tomárselo con tranquilidad e intentar disfrutar. Todavía nos quedan bonitos pueblos por los que pasaremos y nos indican que vamos por buen camino.

Últimos kilómetros del camino

Últimos kilómetros del camino

Este camino no se junta con ninguno de los otros en su entrada a Santiago de Compostela, por lo que la entrada es totalmente diferente. Nos gustó especialmente ya que a 4 km de Santiago todavía teníamos la sensación de estar en medio del campo y el trazado sigue pistas bien buscadas para evitar las zonas asfaltadas.

Entrada a Santiago de Compostela

Entrada a Santiago de Compostela

Lo que hace de esta entrada una de las más agradables que recordamos. Entra por la parte alta de la ciudad (entra por el clínico) por lo que no tendremos las fuertes pendientes que existen, por ejemplo, en la entrada por el Camino Sanabrés para llegar a la Plaza del Obradoiro.

Bueno, y aquí se acaba todo, con la emoción de llegar, una vez más, a la plaza del Obradoiro.

Hemos llegado por diversos caminos a lo largo de estos años, pero la emoción sigue siendo la misma, cuando terminas el Camino, sigue siendo una experiencia inolvidable llena de momentos duros y de sufrimiento, pero al mismo tiempo, lleno de experiencias vitales y lugares llenos de belleza que hacen que sintamos tristeza por llegar al final.

Plaza del Obradoiro. Santiago de Compostela

Plaza del Obradoiro. Santiago de Compostela

Nos vemos en el Camino.

Recorrido

No grabamos el recorrido porque hay numerosos tracks disponibles en wikiloc que siguen el mismo trazado que seguimos nosotros.

Información práctica

 

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