Vía verde del Zafán

Datos de la ruta

  • Zona: valle del río Matarraña y río Algars; valle del Ebro; delta del Ebro; Sierra de Boix.
  • Duración: 5 días
  • Tipo de recorrido: circular
  • Tipo de firme: de manera general la ruta discurre por buenas pistas y algún tramo de carretera secundaria. Hay pequeños tramos de ciclabilidad limitada en los puntos indicados a continuación:
    • Tercera jornada:
      • Rampas de pendiente muy fuertes tras la fuente de Tita
    • Cuarta jornada:
      • Paso de L’Ase donde habrá que empujar las bicis y subir unas cuantas escaleras. Paso obligado para seguir el Camino Natural del Ebro (la única forma de evitarlo sería seguir la C-12 desde Mora la Nova).
      • Subida final para llegar a Fayón siguiendo el Camino Natural del Matarraña-Algars debido a la fuerte pendiente (1 kilómetro).
    • Quinta jornada:
      • En el Camino Natural del Matarraña-Algars, a los 9 kilómetros aproximadamente de haber salido de Fayón nos encontramos un tramo corto pero con rampas de pendiente muy marcada.

Descripción

Volvemos a los Caminos Naturales y sus magníficos recorridos. En esta ocasión para seguir la Verde del Zafán , principal objetivo de esta salida, y, con la excusa, hacer un recorrido circular que combina firmes para todos los gustos y numerosos atractivos más allá de las estaciones abandonadas como es recorrer uno de los principales escenarios de la Guerra Civil.

La Vía Verde del Zafán sigue el trazado del proyecto ferroviario iniciado a finales del s. XIX para unir la localidad de La Puebla de Híjar con Tortosa. El primer tramo entre La Puebla de Híjar y Alcañiz se completó con rapidez, pero el tramo de unión con las costa mostró mayor complejidad. Sería con la Guerra Civil cuando se finalizaría la construcción al adoptar esta línea un papel importante en la logística durante la batalla del Ebro. Las vías nunca llegaron al Mediterráneo y el hundimiento de un túnel en 1971 provocó el final de la explotación de esta línea.

Además de la Vía Verde del Zafán recorremos, como ya hemos comentado, importantes escenarios de la batalla del Ebro que tuvo su principal campo de operaciones entre Fayón al norte y Xerta al sur, muestra de ello son los numerosos vestigios que se conservan en las proximidades del cauce del río Ebro, algunos de los cuales tendremos la oportunidad de ver en este recorrido.

En nuestra ruta hemos seguido algunos tramos de los siguientes caminos señalizados:

Día 1. Alcañiz-Antigua estación de Benifallet (78 km-510 m+)

Iniciamos esta ruta en la ciudad de Alcañiz, situada junto al río Guadalope. A las afueras de Alcañiz el tarzado del tren ha sido asfaltado y es utilizado, trazado y túneles, para llegar a las tierras de huertas. Aunque este tramo, hasta llegar a Valdealgorfa, no está señalizado con las indicaciones del Vía Verde del Zafán claramente seguimos el muy reconocible trazado del tren.

En este primer tramo algunas señales nos indican interesantes desvíos para aproximarnos a ver algunas pinturas rupestres de estilo levantino que apenas se separan unos cientos de metros de la pista. Así podemos ver las pinturas de Corral de las Gascas, Mas del Obispo o el Barranco del Muerto (pero hay que acercarse andando).

En Valdealgorfa nos encontramos con el primero, de los numerosísimos, túneles del recorrido. Al otro lado da inicio, de manera oficial, el Vía Verde del Zafán y, a partir de este punto, nos acompañarán las indicaciones correspondientes. Desde este punto los paisajes terrosos que nos han acompañado desde la salida de Alcañiz van siendo sustituidos por los pinares.

Las pendientes son suaves, pero apreciables. A un primer tramo en subida, le sigue el descenso hasta el viaducto que salva las aguas del río Matarraña, para luego volver a ascender suavemente hasta Cretas. En la agradable estación de Cretas hacemos una parada con las montañas de los Puertos de Beceite decorando el paisaje.

Vía Verde del Zafán. Cretas

Vía Verde del Zafán. Cretas

Un nuevo descenso nos lleva a salvar las aguas del río Algars que delimita las provincias de Teruel y Tarragona. Nos adentramos en la Terra Alta salvando numerosos elevaciones gracias a los numerosos túneles que jalonan esta Vía Verde del Zafán, algunos lo suficientemente largo como para necesitar frontales.

En esta parte de la Vía Verde del Zafán hay numerosas trincheras que permiten mantener las pendientes moderadas. Los paisajes pétreos son soberbios e intimidantes.

Vía Verde del Zafán. Bot

Vía Verde del Zafán. Bot

La población de Bot marca el punto donde da inicio la parte más tortuosa de esta Vía Verde del Zafán. Tras una curva pronunciada, el trazado salva el riu de les Canaletes y los terrenos abruptos que lo rodean. Pero sin duda también es uno de los tramos de paisajes más impresionantes de la Vía Verde del Zafán.

Numerosos túneles se adentran en las entrañas de la roca, a la salida nos esperan paisajes sorprendentes e inesperados en esta Terra Alta tarraconense.

Terra Alta. Vía Verde del Zafán

Terra Alta. Vía Verde del Zafán

Tras numerosos túneles, con un cielo gris que amenaza lluvia desde hace unas horas, llegamos a nuestro destino para hoy: la antigua estación de Benifallet. En este punto se iniciar el tramo del Baix Ebre y el Camino Natural Vía Verde del Zafán se une con el Camino Natural del Ebro, que hacia el norte se dirige a Benifallet (situado a unos 5 kilómetros de distancia y también una buena alternativa para pernoctar) y al sur se unirá a nuestro recorrido hacia Tortosa.

Aquí nos espera un agradable establecimiento para descansar y reponer fuerzas con una apetitosa cena. Un lugar ideal rodeados de silencio y el susurro de los pinares.

Día 2. Antigua estación de Benifallet-Deltebre (51 km-110 m+)

La jornada se inicia con un cielo oscuro y una ligera lluvia. El agradable olor a tierra mojada y a resina lo invade todo. Ha estado lloviendo toda la noche de manera copiosa, intuimos que nos mojaremos. Retomamos el Camino Natural Vía Verde del Zafán. Un par de túneles entre mpinos nos separan de nuestro encuentro con el gran río Ebro, el río más caudaloso de la Península, que se dirige mansamente hacia el Mediterráneo y que nos acompañará hasta alcanzar el Delta del Ebro.

Vía Verde del Zafán. Río Ebro

Vía Verde del Zafán. Río Ebro

En este tramo el Camino Natural Vía Verde del Zafán avanza paralelo a la carretera N-230, pero lo suficientemente escondido como para no darnos cuenta de esta cercanía. La intensidad de la lluvia no nos deja disfrutar de este tramo relajado paralelo a las aguas del río Ebro.

Sin el más mínimo desnivel, llegamos a Xerta punto en el que nos vemos obligados a callejear para salvar el corte del Camino Natural Vía Verde del Zafán. A las afueras de Xerta nos unimos a una pista de hormigón que supera la carretera C12 para unirse de nuevo al trazado del Camino Natural Vía Verde del Zafán. Una señal nos indica la posibilidad de acercarnos a las trincheras del barranco de Fornets, pero al no indicar distancia lo desechamos ya que el día no acompaña para kilómetros extra.

En este tramos el trazado del tren se pierde por el paso de la C12 lo que obliga a pequeños desvíos algo incómodos. Sin mucha complicación llegamos a la población de Aldover y su estación recuperada. Tras este punto el Camino Natural Vía Verde del Zafán se adapta a la vega del río Ebro para llevarnos hasta la bulliciosa Tortosa donde atravesamos las aguas del río Ebro por un precioso puente metálico.

Vía Verde del Zafán. Tortosa

Vía Verde del Zafán. Tortosa

En este punto ponemos punto final al Camino Natural Vía Verde del Zafán, pero no a nuestra ruta que continuará siguiendo ahora el trazado de la Vía Verde del Carrilet de la Cava  y el Camino Natural del Ebro. Dejamos atrás Tortosa por un camino asfaltado que evita la ruidosa C-42. Ahora la lluvia es intensa y decidimos parar en un bar situado en un punto poco probable. Mientras esperamos a que la lluvia amaine y secamos ropa, nos tomamos unos buenos bocadillos.

Como la lluvia no parece querer darnos una tregua, decidimos salir a pesar de las gruesas gotas. Poco después nos unimos a las indicaciones de la Vía Verde del Carrilet de la Cava que aprovechan el trazado del tren de vía estrecha que unía Tortosa con Deltebre y fue inaugurado en 1927. Seguimos esta reciente vía verde hasta pasado Campredó, donde continúa su camino hacia L’Aldea y nosotros el nuestro siguiendo el Camino Natural del Ebro.

Llegamos a Amposta donde apenas nos detenemos para seguir el Camino Natural del Ebro que discurre paralelo a las aguas del río Ebro y definido por unas balaustradas de madera entre la vegetación de ribera. En este tramo, agradable y tranquilo, la lluvia parece darnos un respiro, pero es una ilusión.

Camino Natural del Ebro. Amposta-Deltebre

Camino Natural del Ebro. Amposta-Deltebre

Al llegar a Deltebre la lluvia gana en intensidad y nos ayuda a tomar la decisión de desistir de continuar con el recorrido previsto para hoy. Decidimos detenernos en esta población y cruzar los dedos para que el clima nos permita disfrutar mañana del Delta del Ebro.

Día 3. Deltebre-Mora d’Ebre (92,5 km-1000 m+)

Dejamos atrás Deltebre uniéndonos de nuevo a las señales del Camino Natural del Ebro. Por el momento, parece que la lluvia nos respetará, pero no así el viento que desde la primera pedalada ha dejado claro que este llaneo va a ser duro. Seguimos un buen carril junto al río Ebro y nos topamos con un nido de ametralladoras de la Guerra Civil.

Nido de ametralladoras de Deltebre

Nido de ametralladoras de Deltebre

Poco después el trazado se separa del gran río para discurrir al lado del Canal de L’Esquerra de l’Ebre paralelo a la carretera T-340. Nos adentramos en el Parque natural del Delta del Ebro.

Luchando contra las fuertes rachas de aire, llegamos hasta el concurrido Far de Buda Mirador del Garxal. No nos detenemos mucho, hay demasiada gente. Sacamos un par de fotos y nos adentramos por caminos de arena. El recorrido está jalonado por numerosas estructuras para el avistamiento de aves que encuentran refugio en estos extensos humedales durante sus migraciones. Tras diversas paradas llegamos a Riumar y recorremos sus playas solitarias por una pasarela de madera que nos permite avanzar sin muchos problemas. Este tramo, a pesar de no tener ni un metro de desnivel, se hace duro debido al intenso aire que azota la zona.

En Riumar conlcuye nuestro recorrido por el Camino Natural del Ebro. Ahora toca seguir y alejarnos del mar Mediterráneo. Volvemos a Deltebre siguiendo las pistas y pequeñas carreteras que recorren el Delta del Ebro y sus campos de cultivo, evitando por el sur la Bassa de L’Estella. Desde Deltebre, tomamos dirección norte. Seguimos aprovechando las pequeñas carreteras asfaltadas sin apenas tráfico para llegar a L’Ampolla.

L’Ampolla marca un punto de inflexión en nuestra ruta. Nos alejamos de la costa y nos enfrentamos a las primeras subidas duras de la ruta. Dejamos atrás la localidad dirección noroeste por pistas asfaltadas que empiezan a ganar metros entre olivos adentrándonos en la Sierra del Boix. La altura nos permite tener algunas vistas extraordinarias de la costa y lo que dejamos atrás.

Sierra de Boix

Sierra de Boix

Las penidentes se complican a partir de la Font de Tita, donde una pendiente de vértigo me obliga a echar el pie a tierra a pesar de ser un tramo asfaltado. A medida que ganamos altura el cielo se vuelve más amenazante y no tardan en caer las primeras gotas de agua. En menos de media hora nos vemos metidos en un vendaval con fuerte lluvia y agua a raudales. Intentamos avanzar lo más rápidamente posible, pero el terreno, muy montañoso, tampoco permite grandes velocidades.

Alcanzamos la carretera TV-3022 y le damos vueltas a la posibilidad de continuar por asfalto, pero, debido a la lluvia, la visibilidad es muy reducida y el tráfico no es desdeñable. Decidimos ser fieles al recorrido y continuar por pista (por suerte asfaltada) hasta Rasquera en una bajada frenética que nos deja los huesos helados. Parece que la lluvia más intensa se ha quedado empotrada en las montañas y la lluvia se vuelve más fina.

Nos unimos a la C12 con un intenso tráfico. La idea era atravesar el río Ebro por barca para llegar a Miravet y unirnos, de nuevo al Camino Natural del Ebro, pero nos encontramos con el paso de la barca cerrado (quizá por  el mal tiempo) lo que nos obliga a improvisar y continuar por la C12 durante unos eternos kilómetros hasta desviarnos Mora d’Ebre.

Mora d'Ebre

Mora d’Ebre

Entramos en Mora d’Ebre por pequeñas pistas asfaltadas con el sol despidiéndose y muertos de frío. A pesar de todo el río Ebro nos regala sus mejores galas en este día intenso y duro.

Día 4. Mora d’Ebre-Fayón (70 km-1250 m+)

Dejamos atrás Mora d’Ebre siguiendo las indicaciones del Camino Natural del Ebro por el margen derecho del río Ebro. El camino discurre inicialmente por una pequeña carretera que bordea por el este las cordilleras costeras y paralelo a las vías del tren. Llegamos de manera cómoda al paso de L’Ase donde la pista se convierte en sendero y el sendero en unos empinados escalones que hay que salvar empujando las bicis.

Camino Natural del Ebro. Paso de L'Ase

Camino Natural del Ebro. Paso de L’Ase

El paso es corto, pero se hace duro. Aunque no se puede negar la belleza de este rincón de la ruta. El descenso nos lleva a una pequeña carretera que sube y baja al ritmo de los desniveles que delimitan el río Ebro. Junto al asfalto, nos encontramos con el nido de ametralladoras de Reguers que formaba parte del sistema de fortificaciones permanentes que tenía como objetivo evitar un posible ataque republicano. Poco después nos unimos a la carretera C12B que nos lleva hasta las afueras de Ascó.

Aquí atravesamos el río Ebro para cambiar de margen y llegar a la población de Flix tras atravesar, nuevamente el río Ebro, con la ayuda de una barca con capacidad para vehículos. Tras esta experiencia que le pone un punto exótico a la jornada, nos adentramos en la Reserva Natural de Sebes, donde podemos deleitarnos con la observación de aves gracias a los puestos situados en puntos estratégicos. También disfrutamos de las maravillosas vistas del río Ebro en los amplios meandros que el río presenta en este tramo. Una señal nos indica la proximidad del poblado íbero de Sebes, pero, al no indicar distancis, no nos desviamos, tendremos que dejarlo para otra ocasión.

Reserva Natural de Sebes

Reserva Natural de Sebes

Al llegar al Barranc de Vall d’Ombrenc nos separamos del Camino Natural del Ebro para seguir por una pequeña carretera que nos lleva hasta la presa de Riba-roja d’Ebre por donde atravesamos el río Ebro. Iniciamos una larga subida por la carretera TV-1411. Al llegar a la parte más elevada nos desviamos para ascender unos pocos metros más en dirección a la ermita de Berrús y acercarnos a las trincheras de Berrús.

Trincheras de Berrús

Trincheras de Berrús

Deshacemos el camino hasta alcanzar de nuevo la carretera y aprovechamos un prolongado descenso hasta el río de Sant Pau. En este puto, en vez de continuar por la carretera como teníamos previsto en un primer momento, decidimos desviarnos por el barranco que abre el río de Sant Pau. Lo primeros compases son cómodos rodeados de altas paredes terrosas. Pero no tardamos en girar y enfrentarnos a las pronunciadas cuestas que nos permiten ascender hasta los 320 metros de altitud y alcanzar la carretera TV-7231.

Apenas rozamos el asfalto antes de desviarnos por otra pista que, prácticamente paralela a la carretera, desciende al reencuentro del río Ebro y sus aguas embalsadas. Nos unimos a la carretera para atravesar el caudaloso torrente y, la otro lado, nos unimos al Camino Natural de Matarraña-Algars que asciende, durante un kilómetro, hacia Fayón por el barranco de Juanito.

Las fuertes pendientes, y los kilómetros recorridos, me obligan a empujar unos cientos de metros la bicicleta con las primeras gotas de agua antes de poder descansar.

Día 5. Fayón-Alcañiz (81,5 km-950 m+)

Amanece despejado en esta última jornada. La temperatura ha subido. Iniciamos el día descendiendo lo que subimos el día anterior por el barranco de Juanito, uniéndonos al Camino Natural de Matarraña-Algars (este camino natural lo recorrimos hace algunos meses pero hasta Nonaspe, y nos habían quedado pendientes los 20 kilómetros del el tramo FayónNonaspe).

Atravesamos la carretera CV-103 para unirnos a la pista que discurre paralela al río Matarraña. En este tramo el río está escoltado de paredes terrosas, volvemos a los colores más característicos de Teruel. El Camino Natural de Matarraña-Algars en general es amable, exceptuando en algunos puntos concretos con fuertes pendientes ya indicados. Los vadeos son numerosos, pero el escaso caudal del río facilita el paso ya que prácticamente todos nos los encontramos secos.

Camino Natural de Matarraña-Algars

Camino Natural de Matarraña-Algars

Sin muchos sobresaltos, y tras una empinada subida, llegamos a las calles de Nonaspe. Desde aquí el recorrido por el Camino Natural de Matarraña-Algars coincide con le que ya realizamos hace unos meses pasando por la localidad de Fabara, para llegar al pueblo de Maella. Desde esta localidad nos desviamos para adentrarnos por buenas pistas en los rugosos perfiles que separan Alcañiz del valle del río Matarraña.

Nos encontramos con buenas pistas que siguen la vereda de Santa Bárbara. No vemos un alma. Disfrutamos del recorrido sumergidos en el silencio y rodeados de sabinas y terreno pedregoso. Es un continuo sube y baja que nos adentra enl a sierra de los Taulones. Son numerosas las masías que se esconden en estas tierras solitarias, muchas de ellas en fase de ruina, que nos sirven como excusa para una parada y un descanso.

Mas de Roja

Mas de Roja

Nos vemos sorprendidos por nuemrosas pistas, que dejan volar nuestra imaginación para futuras rutas, y numerosos barrancos que prometen fantásticos paisajes. Este tramo es largo, pero disfrutón y de paisajes sosegados. Tras un buen tramo, iniciamos unpronunciado descenso que nos lleva al reencuentro del Camino Natural Vía Verde del Zafán y su trazado recto que comen las rocas con sus taludes.

Vía Verde del Zafán

Vía Verde del Zafán

Apenas nueve kilómetros nos separan de Alcañiz. Solo queda disfrutar de este último tramo sin sobresaltos ni desniveles y, en caso de no haber podido disfrutarlas el primer día, hacer una parada para disfrutar de las pinturas rupestres que se encuentran en al Val de Rodormos a escasos metros del trazados de las antiguas vías.

Y en Alcañiz, donde merece la pena dedicarle una mañana y visitar el Museo de Alcañiz donde se expone una pequeña muestra de piezas arqueológicas y se podrá obtener información para visitar los numerosos yacimientos diseminados enel Bajo Aragón.

Recorrido

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Información práctica

Bibliografía

  • Libros:
    • CUESTA AGUIRRE, MIGUEL. Rutas de la Guerra Civil española. Editorial Anaya Touring.

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