Vía verde del aceite y de la campiña (Jaén-Córdoba)

Datos de la ruta

  • Zona: Parque Natural de Sierras Subbéticas; campiña sevillana y cordobesa.
  • Duración: 3 días
  • Tipo de recorrido: lineal
  • Tipo de firme: la ruta discurre por vías verdes y por carreteras secundarias (en el tramo entre Puente Genil y Écija) sin apenas tráfico. Ruta ciclable al 100% y con escaso desnivel.

Descripción

Hacía mucho tiempo que no nos adentrábamos en tierras andaluzas, en sus pueblos y sus caminos (la última vez fue en nuestro recorrido por el GR-48 Sendero de Sierra Morena). Nos acercamos a estas tierras a recorrer sus horizontes eternos de olivos utilizando las antiguas vías ferroviarias que los surcaron y que, ahora, nos facilitan nuestro pedalear.

La vía verde del aceite sigue el trazado de las vías que unieron Jaén con Puente Genil, donde los primeros trenes en circular lo harían en 1893 y una de sus principales funciones fue el transporte de aceite, por lo que recibió el apelativo de «tren del aceite». Se mantuvo con cierta actividad hasta el año 1985, en el que fue clausurado. Por su parte, la vía verde de la campiña sigue el trazado del ferrocarril que unió Sevilla con Córdoba. Finalmente en 1970 este trazado fue clausurado a favor de la alternativa que que seguía el valle del Guadalquivir.

Siguiendo estos senderos de hierro, nos proponemos unir dos hermosas capitales: Jaén, situado entre montañas y presidido por el castillo de Santa Catalina; y Córdoba, donde aún se respira el aroma de la antigua capital califal.

En nuestro recorrido hemos seguido algunos tramos de los siguientes caminos señalizados:

Día 1. Jaén-Cabra (90 km-500 m+)

La vía verde del aceite sale desde la misma ciudad de Jaén lo que facilita algo el tema logístico. El punto de inicio se sitúa al noroeste de la ciudad. El terreno se presenta llano y perfectamente acondicionado, lo que hace que sea de los más relajado dar pedales en este firme. La vía verde del aceite sisea entre colinas.

Sin darnos cuenta bordeamos la primera población: Torre del Campo. Entre Torre del Campo y Torredonjimeno, pasamos un túnel y un par de viaductos. Poco antes de llegar a la siguiente localidad, Torredonjimeno, un cartel nos indica que la vía verde del aceite coincide en un breve tramo con la Ruta Arqueológica de los Torreones (una opción que queda apuntada para otra ocasión).

Dejamos atrás Torredonjimeno ayudados por alguna pasarela que nos permite salvar las arterias de alquitrán de manera elegante y sin peligro. Empezamos a ganar altura de manera suave y gradual camino de Martos.

Nos vamos aproximando a Martos con un cielo gris y fuerte viento. En el horizonte se alza, visible desde muchos kilómetros antes, los restos del castillo de Peña de Martos que se ubica en la peña de igual nombre a una altitud de algo más de 1000 metros. Sobre los restos de una fortaleza musulmana previa, se levantó, a mediados del s. XIII, una fortaleza de triple recinto y que fue un importante bastión defensivo de la Orden de Calatrava en los dos siglos y medio posteriores frente al reino musulmán de Granada.

Vía verde del aceite. Martos

Vía verde del aceite. Martos

En Martos alcanzamos el punto de máxima altitud de la vía verde del aceite, a partir de aquí se inicia un paulatino descenso hacia el río Guadaloz. La vía verde del aceite hace ostentosas curvas con algunas trincheras que se abren camino entre las pequeñas colinas de olivares.

Poco después de atravesar la carretera A-316 (las numerosas pasarelas permiten salvar estas carreteras sin peligro alguno) nos encontramos con el valle del río Salado que salvamos a través de un puente metálico de 200 metros de longitud. Poco después será el viaducto sobre el arroyo del Higueral el que nos sorprenda. En este punto nos encontramos con la indicaciones amarillas del Camino de Santiago (estamos sobre el Camino Mozárabe) que nos acompañarán un buen trecho.

Poco antes de cruzar la pequeña carretera JA-3307 nos topamos con la solitaria estación de Vado-Jaén rodeado de árboles y con las ventanas tapiadas. El trazado, como no, sigue terreno de olivos para llevarnos hasta el valle del río Víboras que atravesamos por un nuevo viaducto. Al fondo, es visible el puente medieval que permitía salvar estas aguas hace algunos siglos. Tras cruzar llegamos a la superficie lunar formada por la cantera de La Muela. Aquí hacemos una breve parada antes de continuar nuestro recorrido.

El trazado de la vía verde del aceite ahora es  menos sinuoso. Pequeños viaductos nos permiten salvar cursos de agua de escaso caudal: arroyo del Chaparral y arroyo de Esponela. Poco después de pasar por la última estación de la provincia de Jaén, la estación de Alcaudete, nos adentramos en una paisaje diferente. Dejamos atrás los olivos y nos dejamos invadir por los bosques de ribera que crecen a nuestros pies. El viaducto del barranco de Desjarradero nos ofrece unas vistas magníficas, no menos que las del viaducto del río Guadaloz.

Barranco de Desjarradero. Vía verde del aceite

Barranco de Desjarradero

Y es precisamente en este punto de la vía verde del aceite, donde nos despedimos de la provincia de Jaén para adentrarnos en la provincia de Córdoba donde el paisaje retorna a los eternos olivares. En la lejanía se puede ver la laguna del Salobral, aunque algo paupérrima.

Tras cruzar la N-432 y entre trincheras que nos permiten progresar de manera cómoda, llegamos a la estación de Luque donde se conserva un vagón original. Nos adentramos en el parque natural de las Sierras Subbéticas para llegar a las proximidades de Zuheros, un pueblo de casas blancas y una preciosa fortaleza sobre un espolón rocoso.

Vía verde del aceite. Zuheros

Vía verde del aceite. Zuheros

Seguimos bordeando los escarpes del parque natural de las Sierras Subbéticas y rozamos la localidad de Doña Mencía, con su correspondiente castillo en lo alto. Desde aquí se inicia una tímida bajada que entre trincheras excavadas en la roca y algún pequeño viaducto, como el viaducto de la Sima que nos ayuda a salvar las aguas del arroyo del Fresno nos lleva hasta las afueras de Cabra.

En esta localidad ponemos punto final a la larga jornada. Disfrutamos de un paseo nocturno y nos regalamos un buen paseo por sus calles y nos acercamos a conocer su parte más monumental: la iglesia de Nuestras Señora de la Asunción y Ángeles, y al castillo de los Condes de Cabra.

Día 2. Cabra-La Carlota (98 km-495 m+)

Iniciamos la jornada retomando la vía verde del aceite al este de la localidad de Cabra. Hacemos una breve parada en la estación de Cabra, donde se conserva una locomotora a vapor del año 1917, una locomotora diésel y un vagón de madera. En su entorno una apacible área recreativa.

Estación de Cabra. Vía verde del aceite

Estación de Cabra

Dejamos atrás Cabra y el parque natural de las Sierras Subbéticas, ahora el trazado transcurre por terreno menos abrupto y menos espectacular. Esta llanura solo es interrumpida por algún viaducto que nos permite salvar los pequeños barrancos que quiebran estos terrenos de olivos y algunas viñas. Bordeamos Lucena por el norte, par proseguir en dirección oeste recorriendo ahora la campiña cordobesa para llegar a la estación de Camporreal.

En este punto finaliza la vía verde del aceite y no hay otra opción que unirse a la carretera CO-6223, que más parece un camino asfaltado, para luego unirse durante un par de kilómetros al asfalto de la A-318 para llegar a las afueras de Puente Genil. Tomamos la CO-6224 para unirnos al camino de servicio del canal Genil-Cabra. A nuestro paso algunas garzas levantan el vuelo desde el fondo lodoso del canal. Seguimos el trazado sinuoso durante casi 9 kilómetros.

Abandonamos el canal Genil-Cabra para tomar la carretera CO-5300 adentrándonos en la campiña cordobesa con un fuerte viento en contra que, a pesar del relieve amable, hace difícil el avance. La carretera, sin apenas tráfico, tras dejar a nuestra izquierda Huertas del Ingeniero, se sitúa paralela al río Genil. En el punto kilométrico 14 atravesamos las aguas del río Cabra para proseguir paralelos al río Genil.  Una larga subida, no especialmente dura, pero que el viento hace que se haga interminable, nos deja en el collado situado en el cortijo del Viso. Desde este punto ya solo nos queda bajar para alcanza la población de Écija.

Aunque Écija bien se merece una parada, vamos con la hora tan justa que decidimos seguir. Al norte de la población nos unimos a la vía verde de la campiña.

Vía verde de la campiña. Écija

Vía verde de la campiña. Écija

La vía verde de la campiña se adentra en la campiña sevillana, en un primer momento por una pista ancha de buen trazado. Pero llega un punto que la vía verde de la campiña sigue un trazado cementado paralelo a un camino de tierra rojiza bastante tapado por los arbustos. Apenas recorremos 10 kilómetros antes de desviarnos por la carretera SE-9103 para acercarnos a la A-4 y buscar un alojamiento.

Día 3. La Carlota-Córdoba (50 km-200 m+)

La jornada se inicia deshaciendo los seis kilómetros recorridos el día anterior por la carretera SE-9103 para retomar la vía verde de la campiña en el punto en el que nos desviamos. Tras estos kilómetros iniciales, nos reencontramos con el trazado de la antigua vía de tres que durante algunos kilómetros avanza prácticamente recta en dirección noreste.

Al situarnos paralelos al curso del arroyo del Garabato, el trazado se vuelve más sinuoso y dejamos atrás la provincia de Sevilla para reencontrarnos con la provincia de Córdoba. Superamos las aguas del arroyo de Guadalmazán para llegar al apeadero de Las Pinedas, situado a casi un kilómetro. Aquí nos encontramos con un grupo de cicloturistas con los que intercambiamos impresiones y alguna anécdota antes de continuar. Superamos el embalse que recoge las aguas del arroyo del Escorial para iniciar un tramo en el que las vías de tren describen amplias curvas para superar los pequeños barrancos a sortear.

El puente de la Umbría nos permite superar las aguas del arroyo de la Marota que forma una extensa vaguada inundada debido a las recientes aguas y con gran cantidad de ganado. Atravesamos la carretera CO-3304 (que nos permitiría llegar a la localidad de Guadalcázar en caso de necesidad) para seguir por el trazado de la vía verde de la campiña siguiendo por amplias zonas de cultivo y pequeños arroyos que hay que ir salvando. superaremos así el arroyo de la Torvisca y, tras bordear el cerro de la Cabaña, el arroyo del Temple.

Poco después nos toparemos con uno de los pocos túneles que jalonan este trazado de la vía verde de la campiña para superar una pequeña elevación del terreno.

Vía verde de la campìña

Vía verde de la campiña

Tras unas cuantas curvas más del trazado para salvar las pequeñas colinas que decoran la campiña cordobesa un puente nos permite salvar las aguas del río Guadajoz que vierte sus aguas al cercano río Guadalquivir a apenas unos cientos de metros de donde nos encontramos.

En apenas unos metros, la vía verde de la campiña llega a su fin, en un punto sin mucho sentido. A falta de más opciones, nos unimos a la carretera A-3051 poco antes del punto kilométrico 4. Hay que seguir la carretera durante unos cuantos kilómetros en los que hay que avanzar con precaución ya que es una carretera con bastante tráfico. Al llegar a un polígono industrial, tomamos un camino paralelo al río Guadalquivir que nos permite llegar hasta un puente sobre sus caudalosas aguas y adentrarnos en las calles de Córdoba.

Córdoba

Córdoba

Córdoba y sus alrededores merecen una extensa y detenida parada ya que tiene un patrimonio excepcional. La antigua capital del califato cordobés guarda muchos vestigios para descubrir por lo que es aconsejable dedicarle, mínimo, una jornada. Nuestra llegada al ser en festivo coincidió con una oleada de turistas y como ya habíamos visitado la ciudad con anterioridad preferimos huir del gentío, por lo que nos dirigimos a la estación de tren para poder volver a Jaén.

Recorrido

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Información práctica

 

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