Ruta teresiana. De la cuna al sepulcro (Ávila-Salamanca)

Datos de la ruta

  • Zona: Sierra de Ávila, Llanura de La Moraña
  • Duración: 2 días.
  • Tipo de recorrido: lineal.
  • Tipo de firme: en general la ruta transcurre por pistas en muy buen estado. Ciclabilidad del 100%. Desniveles muy suaves.

Descripción

La ruta teresiana que nos disponemos a recorrer se guía por los pasos de la ilustre vecina abulense santa Teresa de Jesús, fundadora de la orden de las Carmelitas descalzas y que, junto a san Juan de la Cruz, se la considera una de las mayores representantes de la mística cristiana.

Siguiendo su vida, saldremos desde la ciudad de Ávila, donde nació la santa y con la que mantuvo importantes vínculos toda su vida, para llegar hasta la localidad de Alba de Tormes, localidad en la que descansan sus restos mortales. Nosotros proseguiremos el camino hasta enlazar con la hermosa ciudad de Salamanca.

Independientemente de creencias personales, la vida de santa Teresa de Jesús, plasmada en gran medida en esta ruta teresiana, nos da la oportunidad de conocer un rico patrimonio y disfrutar de las tierras salmantinas y abulenses. Como diría la santa: “Es tiempo de caminar” (o más bien de pedalear).

Día 1. Ávila-Fontiveros (51 km-350 m)

Iniciamos la ruta en un día oscuro y desapacible, las promesas de buen tiempo se han quedado en nada ante el cielo gris y la lluvia insistente. El punto de inicio lo situamos en el monumento de los Cuatro Postes (siglo XVI).

Monumento de los cuatros postes (Ávila). Inicio Ruta teresiana

Monumento de los cuatros postes (Ávila)

Salimos de Ávila pisando asfalto, las flechas amarillas del Camino de Santiago (tras buscar información hemos visto que se corresponde con el Camino de Santiago del Sureste) nos llevan sin posibilidad de pérdida. No vemos ninguna indicación de la ruta teresiana.

Dejamos atrás la zona más ruidosa, al pasar por el túnel que nos permite salvar la A-51 vemos la primera indicación de la Ruta teresiana. A partir de aquí las flechas amarillas del Camino de Santiago y las flechas rojas de la Ruta teresiana, compartirán trazado durante gran parte del recorrido.

Los primeros kilómetros los recorremos bajo una fina llovizna y siguiendo la pequeña carretera AV-P-101que nos lleva cómodamente hasta la localidad de Narrillos de San Leonardo. Un ligero temor nos asalta ante tanto asfalto inicial, pero no es más que una ilusión. Nada más salir del pueblo la Ruta teresiana se adentra en caminos menos trillados.

Pedaleamos entre fincas ganaderas. Tras una puerta, la primera sorpresa del viaje: una calzada, perfectamente delimitada y trazada. Estamos tentados de pensar que nos movemos sobre un antiguo trazado romano y que el puente que atravesamos para salvar las aguas del arroyo de las Rominillas también fue utilizado por las legiones (posteriormente nos enteramos de que se trata de una calzada medieval, pero los sueños son gratuitos). Sin embargo no encontramos ninguna información que nos confirme nuestras suposiciones, pero tampoco que las niegue.

Calzada de Narrillos de San Leonardo. Ruta teresiana

Calzada de Narrillos de San Leonardo

Tras cruzar la ancha AV-804, nos adentramos en una zona de canteras. Entre escombros y cascotes nos enfrentamos a las primeras cuestas dignas de tal nombre. La piedra suelta y la fuerte pendiente nos pillan algo desprevenidos y nos obligan a apretar. Los giros nos permiten evitar la A-50 y las vías del ferrocarril con cierta elegancia, hasta llegar a la población de Cardeñosa.

En el cartel informativo de la Ruta teresiana se indica la proximidad del castro vettón de Las Cogotas, una visita obligada (aunque no tan cerca como puede parecer) si no se ha visitado con anterioridad.

En nuestro caso, puesto que el castro ya lo conocemos, seguimos la ruta. Ahora el camino se adentra por sendas más sinuosas en las que el granito y las encinas delimitan nuestro camino. A los lados, extensos terrenos con aspecto de abandono en muchos casos. Algunos tramos aparecen empedrados, la humedad crea una resbaladiza capa que hace patinar las rudas de las bicis y, en última término, nos obliga a empujar unas pocas decenas de metros.

Caminos entre fincas

Caminos entre fincas

Poco antes de llegar a Peñalba de Ávila, la senda se transforma en una ancha pista. Apenas nos detenemos en el pueblo. Proseguimos por pistas de buen firme, a pesar de la lluvia y el día cargado de humedad no están embarradas y avanzamos a buen ritmo. El granito y los árboles has sido sustituidos por extensas tierras de cultivo, se deja sentir que hemos dejado atrás las pequeñas montañas que rodean la ciudad de Ávila para adentrarnos en tierras menos rugosas.

Tras cruza la AV-P-106, tomamos el camino de los Torrejones que, prácticamente en llano, nos lleva hasta la localidad de Gotarrendura. Aquí se casaron los padres de santa Teresa de Jesús y en ella pasó algunas temporadas durante su infancia y juventud. A la entrada del pueblo, una simpática figura nos recuerda este estrecho vínculo con santa Teresa de Jesús.

Gotarrendura. Ruta teresiana

Gotarrendura

En escasos kilómetros de un horizonte llano y de colores ocres, nos situamos en la localidad de El Oso. El pueblo nos recibe sombrío y silencioso, no aparece haber gente en el pueblo. El recorrido nos lleva hasta la Iglesia de San Pedro Apóstol, en su fachada un verraco, poco definido pero con las características formas de los verracos vettones.

Iglesia de San Pedro Apóstol y verraco vettón

Iglesia de San Pedro Apóstol y verraco vettón

Dejamos atrás El Oso y nos adentramos en los terrenos monótonos dedicados al cultivo de la llanura de La Moraña. Las pistas se deslizan por los relieves suaves de estos campos. La lluvia ha dejado un profundo olor a tierra mojada de fertilidad. Disfrutamos de estos kilómetros silenciosos e inmersos en nuestras propias meditaciones.

En Papatrigo (curioso nombre) nos juntamos con la Cañada Real Leonesa con la que apenas compartimos unos cientos de metros antes de alejarnos de su divergente trazado. Paralelos al río Merdero (es una tierra llena de nombres curiosos que a más de uno dibujará una sonrisa como a nosotros) llegamos a Narros de Saldueña.

En esta localidad nos recibe la gran torre del homenaje del Castillo del duque de  Montellano. Construido en el siglo XV, es un llamativo ejemplo de un castillo-palacio construido, en gran parte, en ladrillo.

Castillo del duque de Montellano. Narros de Saldueña. Ruta teresiana

Castillo del duque de Montellano

Las mismas pistas nos reciben a la salida del pueblo. Nos vemos en un paisaje repetido hasta el infinito del cielo gris. Pasamos por Collado de Contreras. A los pocos kilómetros nos recibe nuestro destino de hoy: Fontiveros.

En esta pequeña localidad nació san Juan de la Cruz. Para nosotros, por un día, se convierte en nuestro hogar y lugar de reposo.

Día 2. Fontiveros-Salamanca (83 km-670 m)

El día gris de ayer ha dejado paso a un día luminoso. El cielo de azul intenso anuncia un formidable día de pedales, aunque la escarcha de los tejados también nos informan del frío de las primeras horas.

Nada más iniciar el recorrido, cambiamos de dirección de forma drástica para dirigirnos, en un giro de casi 300º hacia Rivilla de Barajas.

La salida de Rivilla la realizamos salvando las aguas del río Zapardiel y acercándonos a las invernales lagunillas formadas por las aguas del arroyo del Molinillo. Tras cruzar la A-50, nos topamos con las ruinas de una iglesia que hoy da cobijo a una pareja de cigüeñas. A pocos metros se encuentra, en el interior de una finca privada, el Palacio de Castronuevo. Un gran edificio que presenta un penoso estado de ruina.

Palacio de Castronuevo

Palacio de Castronuevo

Pedaleamos paralelos al arroyo del Molinillo, sus aguas forman numerosas lagunas en estas llanuras. Vamos al encuentro, de nuevo, con la autopista, pero no llegamos a atravesarla ya que nuestra andadura nos lleva a la localidad de Narros del Castillo.

Camino a Narros del Castillo

Camino a Narros del Castillo

Estas tierras no ofrecen muchos entretenimientos a la vista, pero invitan disfrutar del susurro del viento a nuestra espalada que parece empujarnos a nuestro destino. Con esta ayuda, llegamos hasta El Convento de Duruelo. Un pequeña iglesia nos recibe y nos decepciona por su tamaño (esperábamos algo más espectacular). Sin embargo, no hay que dejarse engañar pos las apariencias puesto que este apartado lugar en un hito importante en esta Ruta teresiana.

En el Convento de Duruelo, san Juan de la Cruz y fray Antonio de Jesús fundaron el primer convento de carmelitas descalzos, bajo las indicaciones dadas por la santa, en noviembre de 1568. Por lo tanto aquí se sitúan los primeros pasos de san Juan de la Cruz, en cuanto a su notoriedad eclesiástica.

Convento de Duruelo

Convento de Duruelo

El río Almar nos acompaña hasta llegar a Bercimuelle, una finca con una inmensa iglesia (nos sorprende que sea del mismo tamaño, si no más, que la iglesia de El Convento de Duruelo). En este punto giramos para acercarnos hasta Mancera de Abajo.

En este pueblo realizamos una pequeña parada, reponemos fuerzas. También hay que decidir si seguimos por el camino del norte, hacia Peñaranda de Bracamonte, o por la ruta del sur, hacia Macotera. En nuestro caso optamos por la seguda opción, porque todos los caminos no se pueden recorrer, y seguimos la ya familiares flechas rojas hacia el este (el cruce está bien indicado en la plaza del pueblo). Dejamos pendiente volver para recorrer también la opción norte.

Seguimos hacia Macotera que apenas dista unos pocos kilómetros. Al pasar esta localidad nos dirigimos hacia el parque Natural Las Cárcavas. El Parque Natural es la excusa para un merendero situado entre árboles y arbustos de ribera, descuidado y sin mantenimiento: los cubos de basura estás tirados, restos de papeles. Una pena la protección solo suponga esto,

Retomamos el camino, a los pocos metros nos recibe el río Margañán. Tenemos que vadearlo pero va crecido. Las grandes losas situadas para facilitar el paso han quedado sumergidas y su superficie resbala al contacto con el agua. Lo dudamos durante unos minutos, finalmente decidimos zambullirnos en el agua y pasar las bicis a cuesta. El río cubre más de los que en un principio aparenta y nos mojamos hasta las pantorrillas.

Vadeo del río Margañán

Vadeo del río Margañán

Llegamos a Tordillos con los pies entumecidos a pesar del soleado día. Las pistas, sin apenas desniveles reseñables y firme en muy buenas condiciones, nos ayudan a avanzar a un ritmo más que bueno (hasta nosotros estamos impresionados de cómo pasan los kilómetros sin apenas darnos cuenta). Apenas ligeras lomas nos llevan hasta La Lurda primero y la localidad de Garcihernández después.

Desde esta localidad apenas nos separan 8 kilómetros de Alba de Tormes. Donde llegamos sin apenas darnos cuenta. En Alba de Tormes finaliza, tras 107 km, la Ruta teresiana que hemos venido siguiendo. Es aquí donde se encuentra el sepulcro de santa Tersa de Jesús y aquí también inauguró el convento de la Anunciación de Nuestra Señora en 1571. La santa murió en el año 1582 tras haber recorrido gran parte del recorrido que hemos realizado y otros muchos senderos en las numerosas fundaciones que realizó.

Alba de Tormes. Fin de la Ruta teresiana

Alba de Tormes

Para nosotros la ruta aún no ha acabado. Por delante 20 kilómetros, los necesarios para unir Alba de Tormes con la ciudad de Salamanca. Estos kilómetros los recorremos siguiendo el trazado de un antiguo tren y para ello aprovechamos las indicaciones del Camino Natural de la Vía de la Plata. El camino natural discurre por lo que fue, hasta los años 80, el trazado del ferrocarril Plasencia-Astorga.

Conectamos con el camino natural a las afueras de Alba de Tormes. Al poco de iniciar el camino nos vemos rodeados de encinas. Los primeros kilómetros tienen una ligera inclinación de subida, pero apenas es perceptible, nos lo tomamos con calma y disfrutamos de la comodidad del camino.

Camino natural Vía de la Plata. Ruta teresiana

Camino natural Vía de la Plata

Tras pasar la zona de encinas y atravesar numerosas trincheras, lo que se imponen son los altos cerros testigo, resultado de la erosión, como es el caso de los Arapiles. Un cartel nos informa de que a los pies del Arapil Chico (892 m) se produjo una importante batalla contra los ingleses (Batalla de los Arapiles) allá por los primeros pasos del siglo XIX durante la Guerra de Independiencia. El cartel da todo lujo de detalles tácticos para los interesados en historia militar.

A estas alturas ya se huele el final del camino. La segunda mitad del camino natural presenta una ligera bajada y prácticamente volamos por los desaparecidos raíles.

Entramos a Salamanca por el sureste, una zona industrial nos recibe. El camino natural termina de forma brusca en el polígono industrial de  Carbajosa de la Sagrada. Nos adentramos en las calles para realizar una rápida visita al centro de Salamanca antes de coger el tren que nos lleve de vuelta hasta la fría Ávila.

Como último comentario decir que se trata de un recorrido muy fácil, bien señalizado y, por lo tanto, ideal para aquellos que se quieran iniciar en el cicloturismo. Además las distancias no son grandes y siempre se pueden hacer las jornadas para que quede más equilibrado el reparto de kilómetros. Ante todo esto no queda ninguna excusa, solo queda ponerse a pedalear.

Recorrido

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Información práctica

  • Podéis encontrar toda la información relativa a los caminos teresianos y  a la figura de santa Tersa de Jesús en la página de los caminos teresianos.  Además de información histórica, qué ver en cada una de las localidades por las que pasa el camino, así como infomración más práctica en cuanto a la logística (sitios para comer, dormir, etc.). En esta página también podéis descargar la credencial del peregrino además de la información necesaria para saber dónde se puede sellar en cada una de las localidades. 
  • La información relativa al Camino Natural de la Vía de la Plata la tenéis dispone en la página de los caminos naturales.
  • El track de la ruta lo podési descargar en: https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/ruta-teresiana-de-la-cuna-a-la-tumba-avila-salamanca-22864525

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