Prepirineo aragonés

Datos de la ruta

  • Zona: Comarca de Somontano (parcial), comarca de la Hoya de Huesca y comarca de las Cinco Villas. Zonas naturales: Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, Sierra de Loarre y Sierra de Santo Domingo.
  • Duración: 4 días.
  • Tipo de recorrido: lineal.
  • Tipo de firme: principalmente pistas y carreteras secundarias. Algunos tramos de pista bastante pedregosas. ciclabilidad: 100% (cortos tramos de fuerte pendiente y pedregosos en los que dependerá de nuestras fuerzas).

Descripción

Esta ruta hemos tomado como base la ruta desarrollada por Prepyr365 (opción con alforjas) que transcurre por el prepirineo aragonés. Esta ruta base une las localidades aragonesas de Bierge, en la comarca de Somontano, y Sos del Rey Católico, en la comarca de las Cinco Villas. A esta ruta base hemos añadido el tramo comprendido entre Sos del Rey Católico hasta Pamplona para cuadrar la logística del recorrido.

Este recorrido nos ha permitido conectar lugares que, hasta el momento, permanecían aislados en nuestra cabeza y que habíamos conocido anteriormente en otras actividades: Guara cuando hemos ido a hacer barrancos, Riglos cuando hemos ido a escalar o Loarre son ejemplos de ello. Un recorrido espectacular para conocer una zona poca conocida y que solemos ignorar en favor del cercano macizo de Pirineos.

Día 1. Bierge-Sabayés (60.5 km-1250 m)

Iniciamos este recorrido por el Prepirineo en la pequeña localidad oscense de Bierge en la comarca de Somontano. Empezamos tarde con el cielo despejado, en contra de las previsiones.Vemos indicaciones del Camino natural de la Hoya de Huesca, pero no seguimos sus indicaciones.

Los primeros dos kilómetros son un fuerte descenso por carretera que nos llevan hasta el Molino de Bierge, donde nos podemos hacer una idea de lo que este recorrido nos depara.

Molino y salto de Bierge

Molino y salto de Bierge

Una dura subida nos lleva hasta la aldea de San Román donde no vemos un alma, pero sí encontramos una fuente. Abandonamos la localidad por la zona alta y nos adentramos en los primeros kilómetros de pista, un corto descenso que nos lleva hasta el barranco Bastariellas. Las nubes empiezan a cubrir el cielo.

Para salir del barranco nos enfrentamos a una pista pedregosa y de fuerte pendiente, la primera prueba para nuestras piernas. Me veo obligada a empujar durante unos breves metros hasta llegar a una zona más llana. Mientras y con vistas más amplias.

Camino de Yeso

Camino de Yeso

La primavera grita con fuerza a nuestro alrededor mientras avanzamos hacia la localidad de Yeso por caminos pedregosos e incómodos. Vemos la indicación de camping, pero hace tiempo que el camping dejó de existir.

Nos reincorporamos al asfalto con evidente alivio para nuestras piernas. Es una carretera estrecha sin apenas tráfico, rodeada de campos verdes y montañas lejanas. Rodamos por una de las zonas más conocidas del Prepirineo aragonés: el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara.

Avanzamos varios kilómetros por asfalto, atravesamos Bastaras y hacemos una breve parada en el camping Cañones de Guara y Formiga (Panzano). En la localidad de Aguas dejamos el asfalto parcheado para desviarnos por pista.

Nos adentramos en zona de pinares, el olor de la resina lo inunda todo. A lo lejos asoman las inmensas moles de conglomerado que delimitan el Embalse de Vadiello.

Embalse de Vadiello

Embalse de Vadiello

Las aguas azuladas del embalse nos reciben. Si se obvian las instalaciones de cemento, el lugar es magnífico. Enlazamos con la carretera que llega hasta las instalaciones de la presa. Nos reencontramos con las marcas del Camino natural de la Hoya de Huesca.

Seguimos el trazado de la carretera que discurre paralela al cauce del río Guatizalema, cuyas aguas han abierto profundas heridas en las rocas.

Barranco del cauce del río Guatizalema

Barranco del cauce del río Guatizalema

El asfalto nos guía hasta Castilsabás, a su altura nos desviamos para acercarnos hasta la Ermita de la Virgen del Viñedo. Mientras cogemos agua de la fuente vemos salir de la ermita a una anciana a coger agua, nos dice que está limpiando la iglesia. Desprende vitalidad. Me ofrezco a llevarle el cubo de agua a lo alto del campanario. Al ver cómo sube las escaleras me doy cuenta que no le hace falta, aunque lo agradece. Ella me cuenta que es ermitaña, nos enseña la iglesia y nos sorprende al decirnos que tiene 95 años.

Tras el descanso y la agradable charla, nos adentramos por estrechos senderos flanqueados por una vegetación rabiosa. En algún tramo tengo que empujar la bici. Los muros de piedra delimitan nuestro camino hasta casi llegar a Barluenga.

Sendero a Barluenga

Sendero a Barluenga

Un pequeño tramo de carretera nos acerca a San Julián de Banzo. Tomamos una pista que desciende decidida hacia el cauce del río Flumen, un profundo barranco de silencio y olores penetrantes. Para salir de este rincón idílico, tenemos que apretar los músculos. Una pista de dura pendiente nos permite recuperar los metros perdidos.

En apenas un kilómetro llegamos al despoblado de Lienas. Aunque esto no es nada extraordinario en una provincia como Huesca, donde hay numerosos pueblos abandonados, éste tiene la peculiaridad de ser el más próximo a la capital. Apenas dista un kilómetro de Apiés y quedó deshabitado en los años sesenta.

Despoblado de Lienas

Despoblado de Lienas

Caen las primeras gotas de un cielo cada vez más oscuro. El olor de la tierra mojada nos empapa. Desde Apiés una pista cómoda y decorada con tempranas amapolas, nos lleva hasta la población de Sabayés.

Camino entre Apiés y Sabayés

Camino entre Apiés y Sabayés

En Sabayés dudamos si seguir o detenernos aquí. Finalmente decidimos dar por finalizada la jornada.

Día 2. Sabayés-Agüero (52 km-950 m)

El día despierta oscuro y llorón. Un fuerte descenso por asfalto hacia Nueno nos hace sentir de manera intensa el frío de la mañana. No encontramos ningún sitio donde tomar un café caliente, así que nos dirigimos hacia la parte alta del pueblo para tomar una pista.

La pista inicialmente cómoda, adquiere una fuerte pendiente tras salvar el río Venia. Las piedras no ayudan a mantener el equilibrio. La pendiente se mantiene hasta alcanzar un pequeño collado donde nos recibe un esporádico sol.

Camino Nueno-Lierta

Camino Nueno-Lierta

En Lierta nos juntamos con la carretera por la que avanzamos rápidos dejando atrás Puibolea que se perfila en un altozano. Una ligera subida nos deja en Bolea. Por fin localizamos un bar donde tomarnos un buen desayuno y una panadería, todo un regalo.

En Bolea se cruzan numerosos caminos. Encontramos indicaciones del Camino de Santiago (tenemos pendiente comprobar de qué camino se trata), indicaciones del GR 1 (Sendero Histórico) y el ya conocido Camino natural de la Hoya de Huesca. Al menos inicialmente, todos parecen seguir la misma dirección y nosotros con ellos.

Indicaciones de GR, Camino de Santiago y Camino Natural

Indicaciones de GR, Camino de Santiago y Camino Natural

La pista es cómoda y prácticamente llana. Nos adentramos en la Sierra de Loarre, una de tantas pequeñas sierras que componen el Prepirineo aragonés. Poco antes de enlazar con el asfalto se desvía por un corto tramo de sendero que penetra por un tupido bosque antes de llegar a Aniés.

Sendero a Aniés

Sendero a Aniés

Dejamos Aniés siguiendo las indicaciones de los mismos caminos que nos han traído hasta aquí. Nos toca ascender por una pista muy pedregosa, incómoda con tanto peso. A nuestros pies grandes cárcavas muestran los efectos de la erosión.

Al finalizar la subida, aparece a lo lejos la espectacular y elegante figura del Castillo de Loarre.

Castillo de Loarre

Castillo de Loarre

Se trata de una de las estampas más conocidas del Prepirineo oscense. El Castillo de Loarre es un imponente edificio románico en excelente estado de conservación. El rey Sancho III el Mayor de Navarra decide su construcción en el año 1020, aunque su fue en el reinado de Sancho Ramírez cuando se inician las obras (1071) y se le añade el componente religioso con la fundación de un monasterio.

La ruta no pasa por el castillo, pero el Camino natural de la Hoya de Huesca indica un desvío de algo más de cuato kilómetros para llegar a él (también es posible acercarse desde la localidad de Loarre por carretera). Su visita es muy recomendable. Nosotros ya habíamos estado con anterioridad, por lo que nos dirigimos a la localidad de Loarre.

Dejamos Loarre por buenas pistas. Las señales del Camino de Santiago se cruzan con nuestro camino, para luego abandonarnos de manera temporal. Pasamos cerca de Santa Engracia de Loarre para finalmente alcanzar, sin apenas desnivel, la carretera que nos lleva hasta Linás de Marcuello.

Indicaciones del Camino de Santiago

Indicaciones del Camino de Santiago

Las pistas pedregosas dejan atrás Linás de Marcuello. La lluvia hace acto de presencia, pequeñas gotas que ganan en cosistencia a cada minuto que pasa. Los Mallos de Riglos (otra de las figuras icónicas del Prepirineo de Huesca) aparecen difuminadas por el efecto de la lluvia. Las nubes bajas crean un efecto casi irreal.

Mallos de Riglos

Mallos de Riglos

Avanzamos impresionados por el paisaje que nos rodea de una belleza casi dolora. La llovizna ha dejado paso a una lluvia persistente. A medida que ganamos kilómetros las grandes paredes se imponen a cualquier otra cosa, entre el conglomerado se esconden escaladas épicas de nombres que han pasado a la historia. Nosotros nos limitamos a recordar nuestra pequeña hazaña en el espolón Adamelo.

Aprovechamos la carretera para acelerar e intentar buscar algún refugio en Riglos. Cuando llegamos nos encontramos con un pueblo invadido: turistas, senderistas, escaladores, coches, curiosos. Apenas hay sitio en los locales. Aún así decidimos esperar un poco para ver si para la tormenta.

Al cabo de una hora decidimos dirigir nuestro pedaleo hacia lugares más tranquilos. Aprovechamos un pequeño receso de la lluvia. Descendemos hacia la Estación de Riglos por un camino cementado. Seguimos, de nuevo, las indicaciones del Camino natural de la Hoya de Huesca.

Mallos de Riglos

Mallos de Riglos

Tras la estación el camino sigue una pista pedregosa que se convierte en sendero a los pocos metros. Iniciamos el descenso hacia el caudaloso río Gállego. En algunos tramos tenemos que echar el pie a tierra.

Descenso al río Gallego

Descenso al río Gállego

Una gran pasarela nos permite cruzar el cauce de este gran río del Prepirineo. Llegamos a Murillo de Gállego con un ligero chispeo.

Abandonamos las indicaciones del Camino natural de la Hoya de Huesca para seguir la carretera y, a las pocas decenas de metros, una senda que discurre paralela a la carretera y que nos deja en la carretera que sube hasta Agüero.

Iniciamos el ascenso, a medida que ascendemos la lluvia gana consistencia. Llegamos a Agüero empapados, con una lluvia persistente y con pocos visos de parar. Decidimos parar en el Camping municipal de Agüero y tomar un café mientras decidimos.

Camping municipal de Agüero

Camping municipal de Agüero

Compartimos algo de conversación con algunos vecinos, entre ellos uno de los dos habitantes de San Felices (población por la que pasaremos al día siguiente), un hombre jovial y simpático que nos advierte de los fuertes desniveles que nos aguardan.

Viendo que la lluvia persistía decidimos quedarnos aquí persuadidos por la promesa de una ducha caliente y la amabilidad de los dueños. Los Mallos de Agüero presiden nuestros preparativos para el descanso nocturno.

Día 3. Agüero-Sangüesa (84 km-1585 m)

Nos despertamos con un sol radiante en contraposición con la tarde anterior, aunque nos sorprende un viento. Hoy nos espera una dura jornada: tenemos que recuperar lo que dejamos de hacer ayer.

Salimos de Agüero siguiendo la pista que asciende por el barranco de San Felices hasta el pueblo de mismo nombre.

Mallos de Agüero. Pista a San Felices

Mallos de Agüero. Pista a San Felices

Rodeados de una vegetación exuberante nos adentramos cómodamente en una zona montañosa y de difícil acceso. San Felices aparece como un espejismo, lo primero que vemos es la iglesia que se eleva hacia el cielo en un promontorio. San Felices no está deshabitado pues aquí viven dos hermanos pero, si nada lo impide, lo estará en breve pues la gravedad empieza a ganar la batalla sobre las modestas viviendas.

Calle de San Felices

Calle de San Felices

Las vistas desde el lugar que ocupa la Ermita de San Bernardo son espectaculares. Rodeada de profundos barrancos, esta aldea es uno de los lugares más espectaculares en lo que llevamos de recorrido.

Ermita de San Bernardo. San Felices

Ermita de San Bernardo. San Felices

Desde el pueblo tomamos el camino de Fuencalderas. Tras atravesar las aguas que descienden del barranco de Artaso, iniciamos una durísima subida de pendientes muy pronunciadas hasta el collado de las Lastras (817 m). Aquí nos encontramos con el vecino del día anterior, hablamos con él sobre el pueblo, lo poco conocido del sitio y nos indica la ubicación de la Ermita de San Miguel de Liso (encaramada a 200 m sobre nuestras cabezas). Nos despedimos con la promesa de una próxima visita para conocer mejor la zona.

Seguimos ascendiendo, aunque más suave. Alcanzamos otro pequeño collado de amplias praderas que marca la entrada a la Sierra de Santo Domingo. Penetramos en un recorrido solitario de naturaleza impactante. Nuestro avance solo se ve acompañado del barranco de Planulero y las indicaciones del GR 1.

Una larga subida nos lleva por interminables giros a ganar casi 150 metros de desnivel. Desde este punto el barranco de Planulero, por el que hemos ascendido, se abre a nuestros pies en todo su esplendor. Todo un espectáculo.

Barranco de Planulero. Sierra de Santo Domingo

Barranco de Planulero. Sierra de Santo Domingo

Llegamos a Fuencalderas donde, tras el importante esfuerzo realizado, nos regala unos cuantos kilómetros por una carretera secundaria y con muy poco tráfico. Casi seis kilómetros de asfalto que nos dan un respiro hasta la localidad de Biel, donde realizamos una parada alentados por uno de los pocos bares que hemos visto en el recorrido.

Dejamos Biel por la pista que se adentra en la Sierra de Santo Domingo siguiendo el cauce del río Arba de Biel. La pista avanza paralela al cauce durante algunos kilómetros abriéndose camino entre las montañas que nos rodean.

Valle del río Arba

Valle del río Arba

Pero es una ilusión. La pista inicia un fuerte ascenso siguiendo el barranco Tresllarón hasta alcanzar la cuerda que nos lleva a la collada de Fayanás o de Pina (1047 m). Tras el collado, nuestras rodadas van paralelas al río Arba de Luesia.

Río Arba de Luesia

Río Arba de Luesia

En esta tierra solitaria en extremo lo único que escuchamos es el trinar eufórico de los pájaros y el viento que mece el frondoso bosque que nos rodea. Las aguas de los arroyos y ríos descienden transparentes reflejando el cielo y alimentando a la primaveral vegetación. Un paraíso donde nos sorprende no ver a nadie ni paseando ni en bici, a nadie.

La pista serpentea en la ladera de las montañas que nos rodean. Alcanzamos el camping de Pígalo, cerrado. Para desviarnos por el barranco de Sibirana. En suave ascenso ganamos metros empujados por los paisajes que nos rodean. En medio de la pista nos salen al encuentro dos imponentes torres que, por inesperadas, nos parecen impresionantes. Son las Torres de Sibirana, se trata de un despoblado del que únicamente se conservan la iglesia y el castillo.

Torres de Sibirana

Torres de Sibirana

Poco después un nuevo desvío nos lleva a ascender por el barranco del Portillo, una suave subida con una última rampa final dura que nos permite alcanzar el Portillo de Sibirana (950 m).

Se da la curiosidad que el portillo marca el límite con Petilla de Aragón, un término de Navarra incrustado en territorio aragonés. Mientras avanzamos por el barranco del Vado, Petilla de Aragón nos observa desde la altura que ocupa, una situación privilegiada sobre el valle.

Barranco del Vado

Barranco del Vado

Seguimos algunos kilómetros por carretera. Cogemos fuerzas para el último tramo de esta Prepirenaica.

Los amplios bosques dan paso a un paisaje de amplios valles y zonas de cultivo. Sin embargo, nosotros abandonamos las suaves ondulaciones para adentrarnos, de nuevo, en zonas montañosas. A la altura de Pardinas de Ceñito nos desviamos por una pista que asciende de forma decidida por la ladera de la montaña.

En la parte alta nos adentramos en una zona de pinares. Discurrimos por lo que parece una antigua pista cuyo trazado aparece poco marcado, en algunos tramos casi perdido.

Pista poco marcada

Pista poco marcada

Sorprendentemente nos reencontramos con el GR1. Alcanzamos una puerta e iniciamos el descenso hacia el barranco de las Fuentes siguiendo el Camino de Petilla. Los bosques dan paso a terrenos más despejados, un tapiz de tonalidades verdes que forman un mosaico espectacular.

Barranco de las Fuentes

Barranco de las Fuentes

El camino nos lleva derechos a Sos del Rey Católico donde nos espera una última dificultad: los últimos metros discurren por una antigua calzada donde nos toca empujar debido al desnivel y los escalones.

En Sos del Rey Católico finaliza el recorrido de la Prepyr365, hasta aquí hemos realizado 71 km y 1550 metros de desnivel. Nosotros, como comentábamos al inicio, por cuestiones logísticas decidimos proseguir el recorrido hasta Pamplona.

Tras descansar e intercambiar impresiones de este espectacular recorrido, decidimos bajar a Sangüesa, ocho kilómetros de descenso por asfalto sin mayores complejidades.

Día 4. Sangüesa-Pamplona (61 km-840 m)

Ha estado lloviendo por la noche. Nos despertamos con un cielo plomizo y un ambiente frío. Podríamos decir que esta es una etapa de transición. Abandonamos el Prepirineo para adentrarnos en tierras navarras, aunque no por ello con menos encanto.

Salimos de Sangüesa por carretera, la cual no abandonamos hasta Liédana. Aquí nos reencontramos con las indicaciones del Camino de Santiago. Una pista de buen firme nos permite acceder al espectacular enclave de la Foz de Lumbier, un corto pero espectacular barranco abierto en la roca caliza por las aguas del río Irati.

Foz de Lumbier

Foz de Lumbier

Sobre nuestras cabezas el vuelo ágil de buitres y águilas. Apenas kilómetro y medio de recorrido siguiendo el antiguo trazado del tren del Irati.

Dejamos atrás la localidad de Lumbier para seguir una pista que discurre paralela a las aguas del caudaloso río Irati. Nos desviamos para ascender hasta la localidad de San Vicente, no vemos a nadie. Seguimos nuestro recorrido por buenas pistas hasta llegar al puente medieval de San Calaveris que salvaba las aguas del pequeño arroyo que recorre el barranco de Apardués.

Puente medieval de San Calaveris

Puente medieval de San Calaveris

Cerca de este punto se localiza el desolado medieval del Puyo (el sendero SL-NA 140 lleva hasta él en un recorrido circular). Continuamos por la pista hasta la localidad de Grez donde nos desviamos para iniciar el ascenso del barranco de Turrillas.

La pista no está en muy buen estado. El agua de los últimos días ha dejado numerosos barrizales. Por la gran cantidad de piedras de gran tamaño parece que en algún momento ha estado empedrado, ahora esas mismas piedras dificultan nuestro avance.

Barranco de Turrillas

Barranco de Turrillas

El final del barranco desemboca en una minúscula carretera que avanza por el valle de Izagaoneloa, a los márgenes pequeñas aldeas. En Iriso volvemos a abandonar el asfalto para optar por la tierra. Subidas y bajadas acompañan los sinuosos desniveles de la zona. En medio de los campos de cultivo asoman las ruinas del despoblado de Mendinueta.

Calle de Mendinueta

Calle de Mendinueta

Para abandonar el valle de Izagaoneloa nos dirigimos a la localidad de Idoate, desde donde sale una pista pedregosa. Un hombre nos indica que quizá sea más sencillo acceder desde el cercano pueblo de Lizarraga, pero optamos por seguir la idea inicial.

La pista asciende de forma bastante directa por la ladera del monte Ariquita y tiene rampas muy duras y pedregosas hasta el acceso al pequeño colado situado a 716 m.

Valle de Izagaoneloa

Valle de Izagaoneloa

Una vez alcanzado el collado, la pista es más amable. Pasamos por numerosos pueblo, pero sin servicios: Ilundain, Labiano y Zolina. Para entrar en Pamplona por su lado este. Ya solo nos queda acercarnos a la estación de tren para dar por finalizado este increíble recorrido por el Prepirineo aragonés y tierras navarras que nos deja un buen sabor de boca y muchas ganas de regresar para recorrer las numerosas pistas que lo atraviesan.

Recorrido

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Información práctica

  • Como ruta base se ha utilizado la creada por Prepyr365 que dispone de una excelente página web con información: http://www.prepyr365.com/
  • Logísitca. Ha sido lo más complicado de la ruta. Después de mirar diferentes opciones optamos por dejar un coche en Bierge (punto de inicio de la ruta), en Pamplona cogimos un coche de alquiler y volvimos a Bierge a por nuestro coche.
  • Avituallamientos. Ruta exigente no solo en lo físico, porque las localidades por las que discurre no disponen de muchos servicios, por lo que habrá que ser mínimamente autosuficiente. El tema de los alojamientos tampoco es fácil ya que hay pocos y dispersos, lo que requiere un mínimo de planificación y un poco de experiencia.

 

2 comentarios:

  1. No tiene desperdicio. Prepyr ofrece la gestión de reserva de alojamientos y transporte para recuperar el vehículo. Easy

    • Cierto, lo ponen fácil y el recorrido es espectacular, muy bien trazado. Prepyr ha realizado un gran trabajo.

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